Sin tiempo para recoger los disfraces, organización y grupos comienzan esta misma semana los preparativos para afrontar el Carnaval 2023, que comenzará dentro de siete meses. Exactamente, en 213 días Santa Cruz de Tenerife estará saludando de nuevo a don Carnal, que regresa el viernes 20 de enero, con la gala inaugural de la fiesta de la máscara en una de las ediciones más madrugadoras, por aquello del calendario de Pascua y la luna llena.

Ya a partir del jueves, 26 de enero, arrancarán los concursos en el recinto ferial. Eso sí, después de este Carnaval de transición, la organización que dirige Alfonso Cabello prevé devolver al orden natural la celebración de los concurso: primero, murgas infantiles; luego, festival coreográfico; más tarde, murgas adultas, comparsas y rondallas, hasta desembocar con la gala adulta el miércoles, 15 de febrero, en la antesala de la Cabalgata anunciadora, que marca la salida del Carnaval a la calle, prevista para el viernes, 17 de febrero.

Grandes decisiones
De parte del Organismo Autónomo de Fiestas, esta misma semana se activará toda la maquinaria para, mientras se cierra la tramitación administrativa de las contrataciones a los grupos –pendientes del segundo pago–, afrontar las grandes decisiones que determinarán cómo será el Carnaval de 2023. Para ello, en los próximos días se someterá a votación la elección del motivo que presidirá la próxima edición. En principio, hay tres opciones: los escenarios del Carnaval –para los más nostálgicos de las carnestolendas chicharreras—, así como el mundo de la Televisión o la recurrente Nueva York, la opción que siempre ha defendido el director artístico de la edición 2022, Enrique Camacho. Ayer mismo, domingo, la organización trabajaba en la valoración económica de una cuarta alternativa para, en función de su viabilidad, someterla a votación popular para que los amantes de la fiestas decidan el motivo del próximo Carnaval.

Aunque pueda llamar la atención, está más clara la continuidad del escenógrafo de esta edición, el arquitecto grancanario Carlos Santos, que la del director artístico, Enrique Camacho. Y no porque este último no vaya a continuar –aunque la renovación está sujeta a una reunión a tres bandas entre el alcalde, el concejal de Fiestas y el propio Camacho–, sino porque la organización precisa decidir el motivo cuanto antes para proceder a la contratación del escenógrafo, condición básica para sacar los pliegos de contratación de la construcción del decorado, para evitar revivir la adjudicación de esta edición, cuando la licitación se realizó en la prórroga y en tiempo de descuento. En la primera convocatoria no se presentó ninguna empresa y, luego, solo concursó José María de la Coba.

Con el motivo y la contratación del escenógrafo encarrilados, Fiestas se ha trazado antes del 1 de julio la renovación, o no, del director artístico del Carnaval. Enrique Camacho quiere seguir dos años más (2023 y 2024), pero no a cualquier precio; la organización es consciente de que se enfrenta a un año electoral, con una edición a dos meses y medio de los comicios, por lo que no quiere experimentos ni con gaseosa.

De no ser Enrique Camacho, la opción es Javier Caraballero, la pareja sobre la que Alfonso Cabello pivota en la parte artística desde Fiestas. Con Camacho garantiza la celebración de los actos del Carnaval y con Javier Caraballero, el resto de actos que se desarrollan desde la concejalía, desde Navidad, Fin de Años, Reyes Magos o Fiestas de Mayo.

El punto de encuentro para la renovación de Camacho pasa porque el director artístico se limite a la gala de la reina y el resto de concursos los controle Caraballero. Eso, en el peor de los casos, porque Santa Cruz quiere garantizarse el éxito y eso pasa por Camacho, a pesar de desencuentros que se ajustarían limitando su ámbito de influencia o gestión.

Bases de inmediato
En una edición de transición, con las habaneras en la primera quincena de julio y luego la Gesta del 25, a Fiestas le urge determinar el formato de concurso: ¿fórmula como antes del covid o formato como el presentado en esta edición?

En las murgas está abierto el debate. Los cuatro temas cotizan a la baja y se baraja dos canciones en fase y otro en final; uno en fase y dos en final o uno y uno. Es vital determinarlo y planificar los repertorios. Esta semana, muchas murgas comenzarán las reuniones con las directivas –los grupos ausentes deberán reactivar la maquinaria o pasar a la historia del Carnaval–, mientras ya se tiene fecha para los primeros ensayos: el 28 de agosto, o a comienzos de septiembre. Y es que dentro de 213 días ya es Carnaval.

Humberto Gonar eldia.es

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