«Gente; importante, hay que vocalizar muchísimo», repetía afanada Noelia Vega, directora de la murga Los Chismosos, en el último ensayo antes de comenzar la primera fase del concurso de murgas del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria. El parque Santa Catalina cada día que pasa sabe más a mascaritas. Los grupos subieron al escenario este miércoles tras dos años de incertidumbre por la pandemia. Lo hicieron en esta primera tanda cinco de las 10 que concursan en esta edición. Y a pesar de la ausencia de los ganadores de los últimos años -Los nietos de Sarymánchez y Los Serenquenquenes-, las letras críticas y el humor regresaron para dar constancia de que Don Carnal no ha sucumbido ante la Covid-19.

Al caer la tarde, Los Chismosos, procedentes de Guía, subieron a las tablas del Santa Catalina para afinar los últimos retoques y coordinar todos los elementos de su puesta en escena. «Después de toda la incertidumbre, ya ver que estamos aquí, es un alivio», apunta Noelia Vega, la directora de la agrupación, minutos antes de comenzar el concurso. «Los aplazamientos que ha habido; ha sido todo muy complicado, porque no sabíamos si todos iban a poder compaginar sus trabajos con las nuevas fechas», explica tras colocarse la última parte del disfraz de soldadito carnavalero.

Con 31 componentes, la murga del norte presentó un tema reivindicativo, con una letra crítica, «yo la llamo ‘la manifestación’», apunta Vega. Ella es la única directora de una murga masculina en Gran Canaria y para la final, en caso de pasar -cosa que no se sabrá hasta la medianoche de este jueves- llevarán «algo más fresquito» y cargado de humor. El propio alcalde de Guía, Pedro Rodríguez, visitó «a la murguita» antes de que cruzaran la puerta del templo del parque y gritar «gózalo».

El alcalde de la localidad norteña no fue el único político que se paseó entre las bambalinas del edificio Miller. La concejala de Carnaval de la capital, Inma Medina, pisó fuerte. Básicamente, porque llegó por partida doble. «¡Una foto!», señalaba un murguero de Los Melindrosos -los segundos en actuar de la noche-. Y así, junto a la edila, posó Ernesto Medina -director de la agrupación-, convertido en ella misma, eso sí, con una oveja en la cabeza. «Vamos a representar las profesiones esenciales durante el confinamiento», señala el murguero, «y aquí tienes la parte política», se señala así mismo.

«Los meses estos han sido los más difíciles en Carnaval que he vivido», apunta el director de Los Melindrosos. La murga del barrio capitalino de Copherfam subió al escenario con 32 componentes y un tema cargadito entre policías, militares, barrenderos, cajeros de supermercado y demás profesiones que tan esenciales fueron en pandemia. «Es un canto a todos ellos», aclara. ¿La letra? Con un punto reivindicativo y a la vez, «con el humor por delante». Eso sí, llegar hasta este punto no fue tarea sencilla. «Hemos estado desde septiembre con ensayos online, quedando por voces», indica, «eso sí, la última letra la tuvimos en enero», añade reconociendo lo que tuvieron que apurar.

Y es que, el escaso tiempo que han tenido para ensayar las murgas es uno de los motivos por el que muchas renunciaron a participar en esta edición. Dentro de ese puñado que sí dieron el paso, Los Chancletas destacan por su amplia trayectoria -42 años en el Carnaval- y por su regreso tras el gusto amargo que les quedó en la edición de 2020 al ser descalificados y no poder optar ir a la final. Ya entre bambalinas en el Miller, los murgueros entonaban por última vez una letra dedicada a alguien especial: Tito Rosales, quien fuera director de la agrupación durante tres décadas y cuyo último año con la batuta puesta fue, precisamente, esa edición venida a menos por los errores del director.

«Hemos querido hacer un poco lo que no pudimos en 2020, lo que nos hubiera gustado yendo a la final», indica el actual director de Los Chancletas, José Hernández, más conocido como Noly. «Lo que hemos hecho ahora es aprovechar la música para la última estrofa del nuevo tema y retocar la letra», explica mientras ultimaba «tenso» los últimos preparativos. Laca por aquí, maquillaje por allá. «Tienen que ir viniendo todos las colaboraciones, revisando que no falte nada», señala el director mientras va de un lado para otro. Con 50 componentes, los isleteros dieron el último repaso a la letra en el Manuel Lois y ya en el Miller tocaba calzarse sombreros, tocados y demás parafernalia carnavalera.

Payasos como ellos, Los Payasos Alborotados, en este caso del Lomo Apolinario, fueron los cuartos en subir al escenario y los últimos en llegar al Miller. Y aunque ya tenían las caras pintadas, tocaba apurar para vestirse y dejarlo todo listo. «Los nervios empiezan al subir la pasarela», apunta Alberto Arencibia, el nuevo director del grupo. «Es mi primer año en una murga adulta, he estado dos con los Trapasones Star y vamos a ver qué tal», indica. Con 31 componentes, una docena de ellos chicharreros de Zeta-Zetas y Trabachones, la idea era dar un canto «a la canariedad» y el dialecto de las Islas. «Ayer [martes] dimos el último ensayo y hoy [miércoles] tocaba solo repasar, hay que tomárselo más tranquilo», precisa.

Las isleteras de Despitadas cerraron la noche, aunque fueron las primeras en ir a Santa Catalina. «Queríamos al menos intentarlo, era arriesgarnos», apunta Feli Betancor, directora al frente de la murga femenina. «Hubo un momento en el que una salía del Covid y entraba la otra», resalta; y pese a todo eso, allí estaban pintándose la cara, poniéndose laca unas a otras, «trabajo en cadena» y preparándose para salir al escenario cual geishas de Oriente. «El diseñador es Josué Quevedo y quería plasmar la lucha que nos ha costado llegar hasta aquí».

35 componentes se preparaban con los últimos retoques antes de dar la campanada con un tema dedicado a la mujer. «Se trabaja mejor con una murga pequeña», indica Betancor antes de espolvorearle la cara y de colocarle dos dragones a cada lado, el toque del disfraz. Este jueves le toca el turno en la segunda fase a Kikirinietas, Lengüetudos, Tramposas, Gambusinos y Lady’s Chancletas.

Adzubenam Villullas  La Provincia - Diario de Las Palmas

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