El presidente de la Sociedad Mamel’s –a la que pertenece la infantil Mamelones–, Manolo Peña, pinchó en hueso cuando propuso en la reunión de la cantera recuperar las dos canciones, como se hacía antes del covid. Solo obtuvo el respaldo de Rebeldes, Retorciditos o Castorcitos; y incluso dando la posibilidad a que fueran pasacalle, dos temas y despedidas en 25 minutos, cinco menos que en 2020. Para sorpresa, la propuesta del representante de Triqui-Traquitos, Yone Delgado, a favor de la final, como ocurrió en 2003 y 2004, idea que cayó en saco roto sobre la marcha.

Manolo Peña incluso se ganó los reproches de la joven representante de la murga infantil Revoltosos, que con habilidad dialéctica le desmontó los argumentos después de decirle que le parecía una «tontería» que defendiera dos canciones porque había tiempo hasta enero. Peña se rehízo de la pulla, al decirle que a él no se le habría ocurrido decir que sus argumentos son una tontería. Para entonces parecía zanjado el debate: un solo tema.

La falta de componentes, el poco tiempo que queda para preparar la próxima edición respecto a otras y el éxito del formato de la última fueron los argumentos esgrimidos para apuntar que se quede el concurso a un tema, al menos en 2023.

El portavoz de Guachi, Juanjo Coello, dejó un aviso a navegantes: «que el concurso de murgas adultas sea antes que el infantil para que los ganadores sean teloneros de los niños».

Agrupaciones musicales, como antes del covid
De las cinco modalidades con las que se reunió ayer el concejal, las agrupaciones musicales fueron las únicas que acordaron por unanimidad recuperar la normalidad de la época antes del covid. Tardaron más en llegar a la reunión que en suscribir la propuesta que defendió Víctor Díaz, el portavoz de Siboney. Al finalizar, un ruego compartido por el concejal, «nos faltó Carnaval en la calle». Por lo que el responsable de la organización se comprometió a pulsar la presencia en febrero.

Las rondallas recuperan tres temas, pero en 25 minutos
Los representantes del género propio del Carnaval avanzaron en el regreso a la normalidad, aunque de puntillas. Las rondallas acordaron volver a preparar tres temas, en vez de dos, como el pasado junio, pero ajustaron el tiempo de actuación: ni 20 minutos como hace un mes, ni 30 como en 2020, sino 25, eso sí, parando el tiempo entre obra y obra. Aunque llegó con retraso, asistió el presidente del Orfeón La Paz, que anunció que será en octubre o noviembre cuando decidirán si vuelven a concursar.

Comparsas: más concurso, menos montaje
Con la asistencia de Joroperos, que vuelve, comparsas acordaron un repertorio de 15 minutos, cinco más que antes del covid, pues admiten que les agradó un formato más vivaz. Se comprometieron a reducir de diez a seis minutos el tiempo que tardan en montar, eso sí, previa consulta con Carlos Mas, como pidió el director de Rumberos, que pidió apadrinar la fórmula con la que se prepararan las agrupaciones. Mientras unos celebraron el formato de Ritmo y Armonía, otros piden un quinto set en el recorrido y que esté bien señalizado. «Nos prometieron unas cosas y nada de eso se dijo», se lamentaron.

Humberto Gonar

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