La comunidad de propietarios del edificio Simón Bolívar, en el parque blanco, ha rechazado la propuesta hecha por el Ayuntamiento de establecer una excepción al Acuerdo sobre Actividades del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria con el fin de celebrar seis conciertos de carnaval en el parque de Santa Catalina, con horario de finalización a las tres de la madrugada.

El grupo de gobierno trató de conseguir una suspensión del acuerdo, homologado por la justicia en 2015, alegando que debido a las obras de construcción de la plataforma de la MetroGuagua, no se podía celebrar ninguna noche de carnaval en la trasera del parque, por motivos de seguridad, de ahí se pidiese permiso a los residentes afectados por el ruido para permitir que los conciertos tuviesen lugar en el escenario del parque de Santa Catalina hasta las 03.00 horas.

Sin embargo, esta petición choca con las disposiciones del acuerdo. El texto, en su disposición cuarta, señala que «en el parque de Santa Catalina podrán celebrarse, en horario nocturno, actos artísticos de todo tipo, como galas y concursos y los conciertos posteriores a las dos galas en el correspondiente escenario o instalación adecuada, debiendo ajustarse a un horario que no perturbe el descanso de los vecinos».

Hasta ahora, se venía aceptando que las galas durasen hasta la medianoche, pero los vecinos y vecinas del edificio Simón Bolívar no aceptaron la propuesta municipal de rebasar ese límite.

Innegociable
«A mediados de enero no pueden plantear esta propuesta ni trasladar la responsabilidad a la comunidad de propietarios», explicó la abogada de las personas afectadas por el carnaval, Yomara García Viera, quien también es presidenta de la asociación nacional Juristas contra el Ruido. La petición se hizo en el marco de la comisión de gestión de las noches del carnaval que se celebran cada año desde 2015.

«La sentencia judicial -que suspendió los mogollones en el parque blanco- homologa el acuerdo y es un punto innegociable el que se puedan celebrar conciertos», prosiguió la letrada. «La posibilidad de realizar estos conciertos no puede ser entendida como una excepcionalidad porque el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria se debería haber puesto a buscar una solución alternativa», añadió.

La junta vecinal dio traslado de su decisión al grupo municipal de gobierno, que, por el momento, no ha dado respuesta a estos vecinos y vecinas, ni a su representación legal.

Alternativas
Fuentes de la organización del carnaval sí explicaron a este periódico que «lo que dictan las medidas cautelares es que hay sentarse a negociar cada año, y en esas estamos». Y apuntaron que si finalmente hay negativa por parte de las personas afectadas, se tendrán que plantear otras opciones para poder celebrar los conciertos.

El Ayuntamiento está convencido de que se está dando cumplimiento escrupuloso al acuerdo de 2015, pero los vecinos discrepan, en especial por la fiesta nocturna que se ha celebrado en los últimos años en la trasera del parque de Santa Catalina. Esto contraviene una cláusula del acuerdo, en concreto la que prohíbe la celebración de conciertos en la zona comprendida entre la plaza del Comandante Ramón Franco la plaza Islas Canarias, así como la adopción de medidas correctoras del ruido en las viviendas, ya que en los últimos años se han registrado mediciones de más de 60 decibelios.

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