La comparsa ha iniciado sus ensayos de percusión en el Centro Cívico, donde cada golpe de tambor late como “un solo corazón”. Ritmo, energía y pura vibra para afinar de cara a los próximos desafíos sobre la calle.

El Carnaval nunca descansa. Mientras unos guardan las plumas y otros planifican sus fantasías, hay quien ya está haciendo temblar el suelo con la fuerza de sus tambores. Ese es el caso de la comparsa Knadum, que ha dado el pistoletazo de salida a los ensayos de batucada en el Centro Cívico de La Camella.

La agrupación, conocida por su puesta en escena vibrante y su capacidad para contagiar la fiesta allá donde pisa, compartió en sus redes sociales un avance de lo que ya se vive en cada sesión. Y el vídeo no deja lugar a dudas: ritmo, energía y pura vibra. O lo que es lo mismo, la esencia de un grupo que se prepara con la misma ilusión que si el carnaval fuese mañana.

“Cada golpe de tambor late como un solo corazón”

Así describen desde la propia comparsa la atmósfera que se respira durante los ensayos. No se trata únicamente de afinar la percusión o cuadrar los pasos. Es algo más profundo. “Cada paso conecta y cada sonrisa lo dice todo”, aseguran, dejando claro que el vínculo entre los componentes trasciende lo puramente musical.

“Esto no es solo música –proclaman–, es pasión, unión y ganas de hacer vibrar a todo el que escucha”. Una declaración de intenciones que define a la perfección el espíritu de Knadum: una comparsa que sale a la calle no solo a competir, sino a remover conciencias y a regalar alegría a golpe de tambor.

De los ensayos a la calle: un camino de crecimiento colectivo

Los ensayos de batucada no son un fin en sí mismos, sino el medio para alcanzar algo más grande. “Seguimos afinando, creciendo y disfrutando del camino”, explica la formación, que tiene claro que lo mejor aún está por llegar. Una frase que, en boca de cualquier agrupación, podría sonar a tópico, pero que en el caso de Knadum adquiere el peso de quien entiende el carnaval como un proceso, no como un instante.

El Centro Cívico de La Camella se ha convertido así, durante las últimas semanas, en un hervidero de ritmos afrocaribeños, sudor y complicidad. Entre tambores, repiques y palmas, la comparsa va puliendo cada detalle para que, cuando llegue el momento, no haya nadie que pueda quedarse quieto.

El carnaval se construye con ensayos y latidos

Mientras los focos del carnaval aún no se han encendido del todo, Knadum ya está trabajando en la sombra. Porque las grandes actuaciones no nacen en el asfalto sino en los locales de ensayo, en las horas de repetición y en la complicidad de quienes comparten sudor y sonrisas.

La comparsa Knadum, con su batucada como seña de identidad, demuestra que el carnaval se vive todo el año. Y lo hace desde La Camella, haciendo vibrar sus paredes con la promesa de un espectáculo que, cuando llegue a las calles, promete no dejar indiferente a nadie.

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