La relación entre los alcaldes de las dos capitales canarias es más que cordial. Al menos así lo demuestran cada vez que coinciden. La última vez fue este martes en Santa Cruz de Tenerife, donde su alcalde, José Manuel Bermúdez (CC), acompañó a su homólogo de Las Palmas de Gran Canaria, Augusto Hidalgo (PSOE), que devolvía la visita que el primero hizo a la capital grancanaria en junio. Uno de los puntos que visitaron fue el Palmetum, escenario en el que ambos regidores atendieron a DIARIO DE AVISOS para exponer su visión sobre lo que está por venir tras la pandemia. Aseguran que la recuperación económica ya esta aquí, que los fondos europeos transformarán las ciudades, y que la movilidad insular debe pasar por instrumentos como los trenes.

-Parece que los datos de la pandemia empiezan a estabilizarse, pero las dos capitales han tenido un comportamiento dispar en los contagios. ¿A qué creen que obedece ese comportamiento de ambas ciudades?
Augusto Hidalgo (A. H.): “Es verdad que han tenido ciclos distintos, pero creo que hablar solo de las capitales es injusto, es un virus que no sabe de fronteras. Sería injusto decir que se han tomado decisiones mejores o peores dependiendo de una isla u otra. Todo ha sido mejorable, pero la ciudadanía no se portaba peor en un sitio que en otro, y quiero destacar que la ciudadanía en general de Canarias se ha portado muy bien, ha sido increíble la disciplina con la que han aceptado medidas que restringían sus derechos fundamentales”.
José Manuel Bermúdez (J. M. B.):“Yo también estoy muy satisfecho con el comportamiento de los vecinos de Santa Cruz, y en general de todas las islas, porque han aceptado de muy buen grado las medidas en diferentes niveles. Santa Cruz, a pesar de lo que algunos medios dijeron, nunca ha sido la ciudad con más contagios de toda España, y eso se puede demostrar con los informes epidemiológicos del SCS. Los datos solo responden a una evolución cíclica la mayoría de las veces. No me creo que los hábitos de vida de Las Palmas sean muy diferentes a los de Santa Cruz”.

-Hablaban en su último encuentro de que se veía la luz a final del túnel para la recuperación económica. ¿La veremos de verdad antes de que acabe el año?
A. H.: “Creo que se empieza a ver y los datos así lo demuestran, con el añadido de que las grandes urbes hemos soportado mejor la pandemia, desde el punto de vista económico, que en otros lugares. Eso ha sido posible gracias a que tenemos una economía más diversificada. Tenemos los puertos, que son un instrumento económico e industrial que no ha parado. El Puerto de la Luz creció en actividad durante el confinamiento, sin cruceros y casi sin pasajeros. Con el crecimiento del empleo, que es importante y llamativo, se empieza a respirar mejor, y nos ofrece un escenario más cercano a la prepandemia”.
J. M. B.: “Hemos resistido la crisis de mejor manera que los territorios turísticos. La reactivación se está produciendo desde comienzos de año. Los datos de desempleo o empresas que se crean son cada vez mejores. Somos optimistas, y estamos ilusionados por que la recuperación sea total, y vuelva la actividad a la calle, sin restricciones. Espero que en un plazo corto se pueda recuperar la actividad que teníamos”.

-En esa recuperación los carnavales son un pilar fundamental. ¿Va a haber Carnaval en las dos capitales canarias?
A. H.: “Nuestra intención es que haya carnavales como los conocíamos antes de la pandemia, y en eso estamos trabajando. Ahora bien, con la normativa del Gobierno de Canarias en vigor, aunque no se nombre a los carnavales, el de calle se ve claramente afectado. Esto es algo que tenemos que hablar con el Gobierno de Canarias. Es necesario tener una interlocución directa para redefinir esto, ver el marco en el que nos vamos a mover, y si hay que modificarlo, que se modifique”.
J. M. B.: “Estamos trabajando como si fuera a haber Carnaval. Toda la parte administrativa que se tiene que realizar con meses de antelación ya la estamos realizando con la ilusión de que se celebre. Casi esta garantizado que galas y concursos se van a poder realizar. Tenemos dudas con el Carnaval de calle, la esencia de la fiesta. Por eso hemos pedido una reunión para unificar criterios, y que sean los mismos en un sitio y en otro. Son las fiestas más importantes y necesitamos un criterio para el Carnaval y uno para la Navidad, que también es importante”.

-Ambas capitales han optado por la rebaja de impuestos. ¿Es la mejor forma de reactivar la economía ahora?
A. H.: “La mejor manera es atraer actividad, inversión para volver a la situación de crecimiento antes de la pandemia. Hemos tomado medidas paliativas por una situación extraordinaria, descargando de un peso económico a las pymes, ya sea con rebaja de impuestos, exensiones, tasas o alquileres, y dos años seguidos en nuestro caso, con carácter retroactivo incluso a antes de la pandemia. Lo importante es que vuelvan los turistas, y colocarnos en el escenario económico previo. Ahora tenemos una oportunidad con la primera remesa de fondos Next Generation para movilidad, pero, al mismo tiempo, también se necesitan recursos privados para que inviertan, y poner el escenario más placido para que vengan”.
J. M. B.: “La rebaja fiscal es un camino, pero también hay otros, como generar actividad con otras administraciones, como el Gobierno, el Cabildo o la Autoridad Portuaria. Son fundamentales para atraer inversores que crean en las ciudades. Nosotros hemos puesto en marcha también otras iniciativas, como la de los bonos consumo que es todo un éxito, y que genera más gasto en la ciudad. Así que creo que es muy importante la colaboración publico-privada, todos de la mano, con mucho diálogo y acciones concretas. Nosotros tenemos un calendario de actividades en Santa Cruz como no se ha visto nunca, con la idea de volver a animar la ciudad para que la gente salga, consuma y genere economía”.

-Hablaban de los proyectos europeos, ¿saben en qué se van a gastar el dinero que pueda llegar?
A. H.: “Nosotros ya teníamos en marcha el Plan Horizonte Verde, con siete ejes de acción, que encaja como un guante en la estrategia de la UE que pasa por el desarrollo sostenible. Nosotros calculamos para la zona de bajas emisiones inversiones por unos 16 millones de euros, y otros 11 por población, más los que lleguen por otras vías. Europa determina que tenemos que ejecutar sobre la marcha esos fondos, que va a ser lo más complicado”.
J. M. B. “Voluntad y proyectos nos sobran. Nosotros hemos presentado más de un centenar por valor de más de 600 millones de euros, pero evidentemente ahora tendremos que ir acudiendo a las distintas convocatorias que se van realizando. Nosotros también vamos a las de movilidad con proyectos por valor de 10 millones de euros. Coincido en que es muy importante la simplificación administrativa. Si no se produce, soy escéptico sobre que se gaste el dinero en el tiempo que marca Europa. La simplificación es tan importante como los fondos”.

-Con esa dificultad del tiempo, ¿se verán cambios reales en las ciudades para que sean menos ruidosas, menos contaminantes?
A. H.: “Es que no hay otro camino. Es donde nos ha colocado Europa y comparto esa filosofía. Tiene que haber un cambio de mentalidad en la ciudadanía, que es cierto que empieza a haberlo. Yo lo he vivido con Las Palmas de Gran Canaria, donde se ha generado un importante debate público, y que ha calado, pero cuando se aplica delante de tu casa es otro cantar. El debate se acepta, pero en el día a día si te afecta a ti es más difícil de aceptar. Sin embargo, el principal problema es que se puedan ejecutar en los tiempos que nos dicen, porque me gustaría que fueran esos los tiempos, y ejecutar ahora”.
J. M. B. “Ese camino es imparable, se inicio antes de la pandemia con el Pacto de los Alcaldes, que se cumplió tomando medidas que no supusieron un gran esfuerzo para la población. Tenemos que reducir las emisiones de CO2 para evitar el cambio climático y eso solo se consigue tomando decisiones y acciones. Es el presente de la ciudad y también el futuro. El Santa Cruz 2030 parte de esa base, que es quitar una refinería para construir una ciudad sostenible, que empieza ya desde la construcción del viario. Ese es un proyecto preciso que se tiene que trabajar en los próximos años, haciendo las cosas desde cero de forma diferente”.

-Las dos capitales tienen el mismo problema con la movilidad insular, ya que son el eje por el que pasan miles de vehículos a diario, con las complicaciones que eso supone. ¿Qué se puede hacer para mejorarla?
A. H.: “En una isla como Gran Canaria, con el 45% de la población residiendo en la capital y su entorno, es casi de perogrullo apostar por una política de movilidad que trascienda la filosofía de los 80, la de ciudades para los coches. En Gran Canaria hay un desarrollo muy importante de las autopistas. Sin ir más lejos, la circunvalación es la obra más grande de la historia de Canarias, diseñada en los años 70, iniciada en los 80 y finalizada hace unas semanas, pero ha fomentado el uso del vehículo privado de forma exponencial. Creo que es necesario ir más allá potenciando vehículos de alta ocupación, como por ejemplo el tranvía, que tiene una visión supramunicipal y que creo que es un acierto. Elementos como los trenes tienen que estar colocados sobre la mesa. Otra cosa es llegar con carreteras a donde no hemos llegado, como La Aldea o el cierre del anillo insular, pero tenemos que pensar en el futuro, y las urbes constituyen un elemento fundamental en islas como las de Tenerife y Gran Canaria”.
J. M.B. “El tranvía ha supuesto un antes y un después en la movilidad, pero lo cierto es que Tenerife lleva un retraso evidente en la ejecución de determinadas infraestructuras, y una de ellas es el cierre del anillo insular, que no tiene sentido si no se hace por el área metropolitana. Mientras el tráfico siga pasando por Santa Cruz y La Laguna vamos a tener un problema. En segundo lugar tenemos una infraestructura de redes de trenes de alta velocidad en España que es la más importante de Europa y la segunda del mundo por inversión, y de eso, Canarias no ha visto ni un euro. Está probado y testado en otros territorios, incluso insulares, y aquí seguimos discutiendo sobre el sexo de los ángeles. Creo que los proyectos del tren del Norte y del Sur para Santa Cruz son estratégicos. Es el momento para buscar inversión en esos fondos que van a venir”.

-¿Están contentos con la asignación económica de la capitalidad?
A. H. “Nunca estamos del todo contentos con la atribución económica. Sin lugar a dudas, es verdad que hay una norma que garantiza unos fondos, pero en otras ciudades el acceso de movilidad, el mantenimiento de recursos públicos, todo ese sobre coste está reconocido con partidas bastante más generosas. Hay que seguir caminando en ese sentido. Si se quieren establecer criterios de dónde se ha de invertir, a mí me parece perfecto, pero en el futuro tendrá que haber un debate”.
J. M. B. “Sobre la partida no tengo mucho que decir, es lo que hay. Si el Gobierno regional y el Cabildo lo compensan con inversión suficiente en una capital, me daría por satisfecho, porque en Santa Cruz de Tenerife no solo son los que viven, sino todos lo que trabajan en ella, que consumen servicios públicos. Una inversión que abordamos en solitario”.

-También han abordado prácticamente en solitario la ola de necesidades que la pandemia generó entre la población…
A. H. “Los ayuntamientos hemos tenido que actuar de forma urgente y real en una crisis sin que se nos dotara de recursos económicos para poder hacerlo. Se dotó de recursos extraordinarios a Educación para contratar profesores, a Sanidad para contratar sanitarios, pero no se nos dio esa posibilidad a nosotros para contratar a un trabajador social más. Miles de personas pasaron de una vida normal a no tener para comer. Como administración ha sido un éxito la respuesta de los ayuntamientos. Si nos dieran instrumentos como el de la emergencia para el día a día otro gallo nos cantaría”.
J. M. B. “La respuesta de los ayuntamientos ha sido excepcional. Se pusieron en marcha los recursos, en Santa Cruz de Tenerife se declaró la emergencia social para agilizar la ayuda, pero también sorprende que desde el Estado no se haya habilitado una compensación para todo ese gasto”.

Natalia Torres

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