El bochornoso espectáculo vivido el pasado sábado con la fugaz cabalgata del carnaval es, según Enrique Hernández Bento, el colofón a una desastrosa organización de la fiesta más importante que se celebra cada año en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria.

Para el candidato de Unidos por Gran Canaria a la alcaldía de Las Palmas de Gran Canaria, «hemos vivido unos episodios comparables a los del famoso carnaval de Ramoncín de 1994, que derivó en la dimisión de la concejala socialista Lucía Romero al frente de Carnaval, y también de la Gerente unos días después».

Señala Hernández Bento que la celebración de este carnaval ya iba por malos derroteros cuando, en marzo, tuvimos que soportar la peor Gala Drag de la historia; un evento diseñado para generar un ambiente festivo se convirtió en objeto de bostezos, se consiguió lo imposible, que la Gala Drag fuera aburrida. Aquellas galas presentadas magistralmente por la genial Yanely Hernández, que llegó a convertirse en la Billy Crystal grancanaria, acompañada de copresentadores animados y elocuentes, de la talla de Ángel Llácer, con artistas internacionales que tenían un repertorio conocido por todos, son ya un anhelado recuerdo.

Pero lo de la cabalgata fue, además de un despropósito, un engaño para quienes participaron en ella, «me cuentan que, en la mayoría de las carrozas, ni siquiera se utilizó el baño, y es que, en un recorrido que apenas duró dos horas, no se genera la ocasión, y, por cierto, no sé si Inmaculada Medina sabe que esas personas pagaron mucho dinero por ir en esas carrozas», señaló Hernández Bento, quien reprochó, además, que quienes participaron en la cabalgata no tuvieron luego un enclave donde continuar la fiesta; la falta de un mogollón u otro tipo de fiesta conllevó que deambularan por la ciudad, organizándose un macrobotellón desordenado.

Ahora toca echar balones fuera, difuminando la responsabilidad entre quienes están al frente de la Policía Local y la propia concejala de Carnaval, que, además, viene lastrada por la nefasta gestión de la Limpieza de la ciudad.

Y es que ya protagonizó un desafortunado episodio Inmaculada Medina tras el vergonzoso espectáculo de 2019, cuando jugó a ser heroína y, en un alarde de populismo, subió al escenario a desalojar a Manny Manuel, que se dispuso a actuar en estado de embriaguez, y llegó a arrancar la concejala los aplausos del público por su acción, cuando lo cierto es que ella fue la responsable del despropósito, por permitir que el artista puertorriqueño saliera en esas condiciones.

Con lo que este carnaval representa para los ciudadanos de Las Palmas de Gran Canaria y para la promoción exterior de la ciudad, no podemos permitir que se vuelvan a producir hechos como los que hoy copan todas las redes sociales, y, como mínimo, los ciudadanos merecen una explicación por parte del Alcalde y una petición formal de disculpas.

Ya Unidos por Gran Canaria anunció hace unos meses que, de conseguir la alcaldía, darían un impulso al carnaval, creando un gran recinto que albergará espectáculos carnavaleros durante todo el año, con actuaciones de drags, comparsas y murgas, con un gran restaurante y un escenario en el que actuarán los profesionales del carnaval capitalino cada fin de semana, además de un espacio más amplio, con gradas, que albergará, eso sí, con menor frecuencia, grandes galas, que servirá también para la celebración de conciertos y otros espectáculos. Contaría también con una sala de exposiciones a modo de museo, donde se expondrán los trajes que han ganado los diferentes concursos de Reina de Carnaval, Disfraces, Drag, etc, y un espacio anexo donde las personas que trabajan en el diseño y confección de disfraces puedan desempeñar su trabajo con todos los medios que requiere su exigente labor, contando también con un gran espacio comercial donde poder vender sus prendas, generando ingresos a las personas que trabajan en el mundo del carnaval, creando empleo y recursos económicos para las agrupaciones carnavaleras.

 

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