Daniel Calero, nacido en Las Palmas de Gran Canaria en septiembre de 1982, es presentador del concurso de murgas desde antes de que su madre, Inma Medina, fuera concejala. Mamó Carnaval desde la cuna, no en balde es sobrino de Paco Medina, fundador de la Figruc tras su paso por Revoltosos y Chancletas, entre otros.

¿Cuándo se inicia como presentador?

Estaba estudiando Derecho cuando me inicié como presentador. Mis inicios profesionales fueron como humorista gracias a la invitación que me hizo Matías Alonso en Canal 9 de ir a un programa que era de chistes. De ahí vino la oportunidad de un concurso de verano antes de llegar a Televisión Canaria en septiembre de 2001, con independencia de períodos que he entrado y salido.

¿Cuándo se estrena como presentador en el concurso de las murgas?

En 2007 me llaman desde Televisión Canaria por primera vez porque María Isabel García Bolta quería que lo presentáramos nosotros. Ese año presenté el concurso de Las Palmas de Gran Canaria y cubrí el backstage de las murgas de Santa Cruz de Tenerife. A partir de ahí seguí salvo cuando he presentado otros certámenes.

¿Cuándo fue eso?

En 2021, junto con Raquel Sánchez Silva, hice la gala para elegir el motivo del Carnaval. En 2009 presenté la preselección drag y no hice las murgas, fue la primera que se hizo abierta al público en el Carnaval de los piratas, con Roberto Herrera, e hice el backstage de esa gala que presentó Boris Izaguirre. En 2013 hago la preselección drag y en 2014 me veta la jefa de gabinete del PP y María Isabel Bolta, cuando se enteró, me pidió que presentara la final.

Dentro de las modalidades, ¿qué le gusta más: drags, reinas, murgas o comparsas?

Todo tiene su espacio pero soy del concurso de murgas. Si algo me gusta es el concurso de murgas. Primero, porque no tiene la solemnidad de la reina ni de la gala drag; segundo, es divertirte, escuchar a cada murga con su estilo y escuchando diferentes letras y diferentes formas de hacer reír. Date cuenta de que vengo del concurso de murgas de la época cuando no se cobraba entrada, no había control de aforo y se reunían 10.000 personas en el parque.

«A la gente no le gustan las murgas, sino que es de su murga y de alguna grande, por eso se vacía el parque»
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¿Echa de menos el público?

Claro que se echa de menos.

¿Qué retrae al público: que cobren entrada o la calidad de las murgas?

A la gente no le gusta las murgas, sino que es de su murga y de alguna grande. La prueba está que cuando no abre alguna de las llamadas grandes, porque tienen mayor palmarés, el parque está vacío en el comienzo. En segundo lugar, que se cobre la entrada, que es un dinero que va directamente a los grupos, no me parece disparatado. La gente quiere volver al concurso anterior, cuando no cobraban entrada y el primero que llegaba ponía una rebeca y se cogía los sitios sin pensar en el resto.

¿Por qué en los últimos años ganan las murgas del Sureste?

Hay un concepto de murga que se adapta más a los nuevos tiempos en el Sureste que en Las Palmas de Gran Canaria. La prueba está en los premios.

¿Se ha estancado la evolución en la capital?

No, no se ha estancado la evolución en las murgas de la capital; es una cuestión de gustos y también de acierto en la fase y la final. No solo tienes que trabajar bien, sino que se te tiene que aparecer la Virgen y ponerse de tu lado cuando cantes. Hay ideas muy buenas que pueden acabar en un destrozo. Hace falta suerte.

Fue antes presentador que su madre concejala.

Sí, aunque muchos por ahí digan otra cosa.

¿Es más actor que presentador al salir a presentar a una murga que criticó a su madre?

(Se ríe). No, yo eso lo separo. La gestión conlleva halagos y críticas, y tan respetables son unos como otros, en eso soy muy consciente y siempre lo he separado.

Cuando recoge el veredicto, ¿qué es lo primero que hace?

Lo primero que me digo es: ¡céntrate, porque hay mucha gente pendiente de esto!

¿Alguna vez ha pensado: me va a ‘caer la del pulpo’?

Hay veces que he dicho: aquí se lía, como cuando se quedaron fuera de la final Serenquenquenes, Trapasones y alguna otra. La gente estaba esperando a conocer el nombre de la última finalista y cuando dije «las» (Traviesas), en vez de «los», se puede leer en los labios de una chica que parece en un vídeo: ‘no me lo creo’.

¿Tiene el peso de sentirse el nuevo Paco Mario del parque Santa Catalina?

No, no, no… Qué va, qué va. Lo que hace Paco Mario tiene un valor tremendo y yo me dedico a las murgas. Además de llevar un cuidado tremendo de su voz, es la voz del Carnaval. Ojalá a mi se me recordase como a Paco Mario.

Si fuera concejal de Fiestas, ¿mantendría a Israel Reyes como director artístico?

Sí, sin duda.

¿Por?

El problema que tenemos ahora es que estamos viviendo en el tiempo de la inmediatez y de lo efímero. Aparte, no se critican las cosas partiendo de si me gusta o no, sino diciendo si sirve o no, si vale o no. Entiendo que hay gente que no le pueda gustar Israel Reyes, pero decir que no vale es una temeridad. Puedo entender que no guste, pero por lo menos un respeto al trabajo que hace.

Visto el concurso de murgas, ¿se notó la ausencia de las murgas llamadas grandes?

Evidentemente eso se nota siempre en la afluencia de público y en la audiencia. Hay que poner en valor que después de dos años esperando diez murgas que se han atrevido a salir al escenario, con más o menos acierto, pero el trabajo está ahí, realizado en unas condiciones bastante especiales.

¿Cómo valora el estreno del espectáculo de las chirimurgas?

Me deja con un sabor de boca ¡tan bueno…! y a la vez, después de leer las redes, con una sensación de injusticia. Se compara lo nuevo, que siempre llama la atención, en un año que las murgas han estado a la baja porque no han tenido las mismas opciones de ensayo que en años anteriores o no se han presentado las murgas grandes… Me parece un absoluto acierto la creación de noches como la de las chirimurgas y espero que en el futuro sean dos o tres noches pero, por favor, que no lo conviertan en competición, porque si es así nos vamos a ver en la misma situación que las murgas.

«La chirimurga es uno de los grandes aciertos de este año; ojalá siempre sea una exhibición»
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¿Y cuál es esa situación?

Las murgas, la Figruc, el Carnaval… cambiar las bases todos los años que se cambian de un concurso para otros y da la casualidad que los cambios tienen que ver con el espectáculo que ganó el anterior. Prefiero que las chirimurgas sigan como exhibición, que quedó bastante claro que el parque estaba lleno y se rió con todas las chirimurgas, cada una con su estilo; unas se asemejaban más a una chirigota, otras a un cuarteto o a una comparsa. La noche de las chirimurgas es uno de los grandes aciertos que hay que incorporar al Carnaval desde ahora.

¿La chirimurga viene a desplazar a la murga?

No, pueden coexistir; de hecho, una nace de la otra. La primera, La del Timple, está formada por Félix Aguilera, que viene de Melindrosos, y también Luis Quintana. Hay que analizar por qué a las murgas cada vez va menos gente y por qué cuando salen unas el parque se vacía. La gente es de su murga, como en el fútbol. Cada uno tiene su equipo y luego vemos al Madrid o al Barcelona.

¿La chirimurga viene a ser el drag de las murgas?

Podría ser un fenómeno similar, tranquilamente. La chirimurga viene a renovar el concepto como hizo en su momento la gala drag con la gala de la reina. Creo que pueden coexistir, como sucede con drags y reinas.

¿Inma Medina es mejor concejala de Carnaval o mejor madre?

Es mejor madre, y aún es mejor abuela que madre. También tiene una cosa que quedó claro con el episodio de Manny Manuel en el Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria del año 2019: como concejala nunca ha descuidado ninguno de los actos. No piensa aquello de dar ‘pan y circo’, sino que se encarga de cuidar todos los detalles que rodea la fiesta como si fuera un hijo más.

Humberto Gonar La Provincia - Diario de Las Palmas

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