Cuando ya el ‘mercado de verano’ del Carnaval parecía haber llegado a su fin en la mayoría de las murgas, ya configuradas su formaciones y con los primeros ensayos en marcha, dos contratiempos de última hora se han registrado en la última semana en las filas de dos formaciones históricas. La decana en concurso, Triqui-Traques (1968), que aunque no había arrancado aún, contaba con Javier Suárez Plata por cuarto año consecutivo en el apartado musical, y el revés inesperado de Ni Pico-Ni Corto (1973) en la refundación que afrontaban con Yerai Lorenzo en la dirección artística y Romén Soriano, en la musical. En este último caso, el ‘amor’ se acabó a los dos días de su incorporación, lo que le permitió abandonar las calles de El Toscal, como canta su pasacalle.

Con la marcha de Plata de la factoría Triqui, con el acomodo de seguir como director musical de la infantil Redoblones, que disfruta esta edición de las mieles del cartón del primer premio de Interpretación, Javi Ramos ‘El Gaviota’, presidente de Triqui, se enfrentaba al reto de rehacer el proyecto que pivota en el director musical, Jose Otero -que pese a su juventud es casi tan antiguo en la sociedad como el anagrama de la murga-, unido al espíritu de cordialidad y familiaridad que persigue un reto: el regreso a la gran final; el retorno al olimpo murguero que depende de los ocho pases que concede cada año el jurado de murgas adultas.

Sin lanzar las campanas al vuelo, en una labor callada y con la responsabilidad de no fallar en la apuesta, ‘El Gaviota’ ha apuntalado la dirección musical no con uno sino con dos responsables de esta tarea, que compartirán el reto de devolver a la factoría Triqui a lo más alto, donde hizo historia en al menos tres momentos de su historia, en los noventa, con Luis Roldán y Sor Catalina y a mitad de la década de los dos mil, con ‘La Posesa’ y un amplio abanico de personajes del humor fácil y desternillante.

Para salir de ese desierto de concursos con finales desde la grada para Triqui, ‘El Gaviota’ apuesta junto con Jose Otero -Oterito, para la gran familia del Carnaval-, por dos exponentes de la nueva hornada de murgueros, puntas de lanza de una cuarta generación a la que pertenecen Sergio Arnaldi y Romén Soriano.

Sergio Arnaldi, de Carricitos a Triqui
Aunque conocido en en el mundo de las murgas como Sergio Arnaldi, su verdadero nombre es Sergio González, solo que en sus inicios, en la generación del Facebook, adoptó el nombre de Sergio Arnaldi para reivindicar el apellido de su bisabuelo que acuña en su ADN artístico. Sergio da sus primeros pasos murgueros en la infantil Los Carricitos, hace de eso ya hace once o doce años, para transcurridas tres ediciones compaginar esta responsabilidad en la cantera con su condición de componente de la adulta Los Que Son, donde militó unos cinco años. La marcha de Acaymo Correa de la dirección musical de Los Que Son -desde hace tres ediciones forma parte de la familia trónica- le abre las puertas a tomar el testigo en la murga que tenía su sede en el barrio de Duggi, que finalmente no llegó a salir por lo que Sergio Arnaldi recala en la dirección musical de la adulta femenina MasQLocas y al año siguiente se suma como componentes de Trabachones, hasta que irrumple el covid, por lo que retoma su actividad como director musical de MasQLocas, responsabilidad que de cara a 2023 compaginará con su militancia en la fila de Trabachones también y director musical de Triqui-Traques, junto a Romén Soriano.

En sus primeras declaraciones como responsable del montaje, junto a Romén, Sergio Arnaldi -que será presentado a la murga este viernes 16 de septiembre- asegura que “monta Triqui es un reto enorme porque es una murga con nombre que me está dando una oportunidad que no quiero desaprovechar. Va a ser mi primera murga masculina y tengo muchísimas ganas, tengo muchísima confianza en mi y sé lo que podemos hacer juntos Romén y yo; queremos trabajar y sacar el mejor partido y dejar la murga en lo mejor posible. Que añito a añito se vuelvan a subir escaloncitos y se pueda llevar a Triqui donde se merece”.

Respecto a su estilo de repertorio, Sergio Arnaldi explica que desde sus inicios en las murgas lo que ha conocido es “crítica, crítica y crítica… ¿Y por qué no? En Trabachones llegamos a sacar temas de humor. ¿Por qué no? Nos atrevimos a ese mundo del humor que es muy difícil. De ahí que nos planteemos explorarlo también porque, pes a la complejidad, no se pierde nada y creo que intentarlo te permite conocer un mundo nuevo dentro de otro mundo. Todo tienes que probarlo para saber si te gusta”, añade.

Cuando se le pregunta por su director musical de referencia, no lo duda: “Tengo uno que siempre me ha marcado como director musical y como músico, sino también como persona: Acaymo Correa. A ese señor lo tengo en un pedestal que, sin él haberlo pretendido, me ha enseñado muchísimo y le agradezco todo lo que he aprendido con él y de él”.

Romén Soriano, con mimbres de ganador infantil
También nacido en las murgas infantiles, Romén Soriano llega a las adultas en los últimos años. En su caso, nace como director de la desaparecida Chiripitifláuticos, del recordado Cristóbal Hernández, hasta liderar su propio proyecto en la cantera, Rebobinados, que de la mano de letristas como Carlos Casanova o Juan Bazzocchi, lo llevan a marcar una momento en la historia de este género.

Los inicios murgueros de un hermano de Romén Soriano en los Chiris le brindó la oportunidad de quedarse prendado por esta ‘pasión del Carnaval’, que se ha convertido en un reto para él: dirigir musicalmente Triqui-Traques.

Su labor autodidacta lo lleva a militar en 2009 en Ni Pico y a colaborar con proyectos adultos, entre los que destaca el impulso dado a la novel Desatadas, desde 2020.

Tiene ahora su oportunidad en Triqui-Traques, cerrado el fugaz paso por Ni Pico, con el reto de llevar a una histórica a la gran final.

Romén Soriano se define como un enamorado de las murgas que le encanta disfrutar del Carnaval y aprender de todo el que sabe de este mundo, un objetivo que considera más fácil contando como compañero de viaje en la factoría Triqui con Sergio Arnaldi.

Humberto Gonar eldia.es

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