Antes de celebrar la mayoría de edad, militó en las filas de Los Hijos de Caín; luego vinieron Rockefellers, Trapaseros, Totorotas, Twittys… Junior Alonso (Lomo Apolinario, 1975) se convirtió en el Príncipe del Carnaval, certamen que se desarrolló hasta mitad de los ochenta. Su carisma no deja indiferente a nadie.

¿Cuál fue su primer disfraz?

Con solo unos meses ya mi madre, Maribel Ramos, me puso el primero. Tanto ella, que fue compañera de Mary Sánchez, Pedro Daktari, Paco Mario o el Charlot de Las Palmas en el grupo Artistas Canarios Agrupados (ACA), como mi padre, que fue compañero de José Vélez, eran artistas.

¿Cuándo se estrena sobre el escenario?

En Las Palmas de Gran Canaria antes se hacía no sólo la gala de la reina infantil, sino también también se elegía al Príncipe infantil . Mi madre nos presentó a mi hermano y a mí, desde que tenía tres o cuatro años, con disfraces que ella misma confeccionaba.

¿Llegó a ser Príncipe infantil del Carnaval?

El último año que se organiza ese formato lo conseguí, sería en 1984 o 1985, en una carpa que se instaló en el Castillo de La Luz. Lo tengo grabado por un sabor agridulce: por haber ganado y porque mi padre y mi madre estaban allí, pero no estaban juntos.

¿Cuándo sale en murgas?

Al año siguiente (1987) se forma en mi barrio, Lolo Apolinario, los Nietos de Caín, en una época en la que los Hijos de Caín estaban arrasando en el concurso, cuando se proclamaron afilarmónica. Yo no entro en los Nietos de Caín, y sí lo hacen mis amigos del barrio.

¿Y por qué no entró?

Por esa época estaba la comparsa Arcoiris: no era de las ganadoras pero era de media tabla. En aquella época las comparsas no salían con orquestas, sino que tenían sus propios músicos. Yo tengo estudios de solfeo y de piano, y me fichan a mi para tocar en la comparsa infantil. Yo tocaba mejor que quien lo hacía en la grande, y con once años me pusieron a tocar en la comparsa grande, y estaba en las dos. Entonces las comparsas estaban en auge tanto como las murgas, y actuaban en el Sur. Imagínate que veía de noche a mi casa. Y yo privado.

¿Cuál es la primera murga en la que entra?

Los Hijos de Caín. Fui el murguero más joven de toda Gran Canaria con 17 años ensayando para salir con 18, que era cuando te dejaban entrar en las murgas de Las Palmas de Gran Canaria. Era mi murga de referencia. Con todos los respetos a la historia de Chancletas, la murga reina de La Isleta era en aquel entonces Los Hijos de Caín, hasta que dejó de salir.

¿Cuántos años estuvo en los Hijos de Caín?

Dos años.

¿Siempre de componente?

En los Hijos de Caín descubro mi vocación como letrista; ya de en colegio había escrito alguna canción que me llegaron a censurar (se ríe). Por aquella época permiten a las afilarmónicas volver a concursar. Estábamos esperando la llegada de Dani, el letrista de referencia de la etapa ganadora de los Hijos de Caín y estuvimos dos meses ensayando de la historia. Recuerdo que me atreví a hacer una segunda voz ante la sorpresa del resto de compañeros y del director. Yo asustado y el director me pidió que lo hiciera.

¿Y hace su primera letra?

Aquellas palabras del director, me animaron y cuando llegué a casa hice una letrita que le llevé. Ya en el segundo año todo el repertorio era mío; los temas eran nueve y duraban tres o cuatro minutos. Me hinché a hacer canciones (se ríe).

¿A dónde va cuando deja de salir los Hijos de Caín?

Los Sarandajos del Risco hacen una renovación; van unos amigos, pero yo no salgo, hasta que me llama la mítica Esther, de Las Urracas. Estando en los Hijos de Caín le había hecho una canción y pasaron a final en 1995. Y a la siguiente edición y en un arrebato de los míos (ahí comenzaron –dice mientras se ríe de nuevo–), le dije a Esther: ¿Tú confías en mi? Y me comprometí a hacer todas las canciones y a montar dos voces en la murga, algo que era impensable. Y Las Urracas fue la primera vez en Canarias que logró el tercer premio de Interpretación en 1996; Chancletas ganaron su cuarto primero seguido y segundo, Serenquenquenes. Fue el último del estadio insular.

¿Cuándo vuelve a los escenarios?

Intenté fundar una murga con los amigos de mi barrio Los Chuchangos, pero no salió el proyecto y fiché por Los Rockefellers, por invitación de Junior Guzmán. Ellos venían de llevar muchos años en la sombra hasta que los cogió Rafa García Cárdenes, que ya los había rescatado un poco y los había pasado a la final. Me ofrecieron compaginar los dos la dirección. En 1997, con letras y montaje de los dos, conseguimos con Rockefellers el segundo premio después de un montón de años. Cortamos la hegemonía de Serenquenes y Chancletas que siempre se llevaban el primero y el segundo premios durante quince años.

¿Cuánto tiempo está en Rockefellers?

Seis años. Ya el primer año hubo actuaciones que yo me puse delante. Ya en 1998 cojo la alternativa hasta 2002.

¿Y de ahí?

En 2003 me voy a Totorotas. Soy persona de retos, desde chiquitito. No me va lo fácil, sino lo difícil. Me llamaba la atención resucitar una murga que estaba medio desaparecida y estuve tres años en Totorotas, y no me fue mal el invento.

Funda Trapasones.

Si, para salir en 2006, y ahí estuve hasta 2015.

Hasta que se acabó el amor.

Por motivos internos.

¿Y a partir de ahí?

En 2016 vuelvo a Rockefellers un año y descanso en 2017, que no salgo en ninguna, para volver en 2018 con Twitty’s, y hasta la fecha.

¿No ha vuelto a colaborar con nadie?

He hecho cositas, pero la última vez que concurso con una murga sobre escenario es en 2018.

¿Qué ha aportado Junior Alonso al Carnaval?

Lo que he hecho, para mis detractores o defensores, es mío, propio y de cosecha propia.

¿Qué ha cambiado en las murgas desde sus inicios?

No te digo que sea bueno o malo, sino como yo lo veo: las murgas antes cantaban a una voz o dos y tenían en su repertorios de seis o siete minutos y ahora hacen musicales, entre comillas, de murgas. Hay otros factores que importan más que muchas murgas la propia letra

¿Hay otros elementos más importantes que las letras?

Hay murgas que siguen volcadas en las letras y otras que se vuelcan en otros elementos, que si les va bien, de miedo. Antes ibas a escuchar la letra de una canción que adornaban con voces, ahora sucede que ves un espectáculo impresionante, maravilloso, pero no sabes de qué va la canción. Son musicales. No digo que esté mal, porque yo también lo hecho.

¿Por qué la gala drag es más importante que las murgas?

Es cuestión de público. La final de murgas de Las Palmas en los 10 o 12 años últimos es el acto más visto junto con la drag. ¿Qué pasa? La gala drag, debido al formato que es, tienen una dimensión que va más allá de Gran Canaria.

Son las murgas del Sureste las que se llevan los premios.

Si se lo merecen… Si tu eres del equipo contrario, porque juegues en su estadio no significa que no vayas a ganar si te lo mereces.

¿Le agrada el formato de este año: 20 minutos y a un tema?

Es más rápido, sí, pero me quedo con el toda la vida. Como murguero, si estás ensayando mínimo cinco meses, quieres cantar más de veinte minutos. El formato de este año, para estas condiciones, está bien.

¿Desmerece que el primer premio de murgas se lo lleve una murga de Fuerteventura?

No, para nada. Es lo mismo que comenté cuando me referí a que ganan murgas del Sur. Nadie les dijo a Gambusinos que podían concursar en Las Palmas, pero no ganar (se ríe). Felicidades porque el jurado dijo que fueron los mejores.

¿Comparte el veredicto?

Si el concurso hubiera sido sino sumando fase y final, como años anteriores, es justo el primer premio; si nos ceñimos a la noche del sábado, las ganadoras son Despistadas y Gambusinos, segundos.

¿Se han recortado las diferencias entre murgas de Gran Canaria y Tenerife?

Se había acortado, y mucho, hace cinco o seis años atrás. En los últimos años tengo que decir a mi pesar que se ha vuelto a ampliar la distancia de Tenerife con Gran Canaria. La prueba está en que el 70% se alimentan de letras y armonizadores de Tenerife.

¿Para cuándo el retorno?

Lo estoy deseando, tengo mi teléfono encendido. Me gustaría volver al terreno de juego, no al palco.

¿Qué opinión le merecen la irrupción de las chirimurgas?

Es algo innovador y enriquecedor para el Carnaval. ¡Olé sus kinder!. Tiene visos de llegar para quedarse. Olé por la pionera, la Chirimurga del Timple.

¿Se ve en una chirimurga?

Los estilos en Cádiz son diferentes a los de Canarias. Allí hay chirigotas, comparsas, coros y cuartetos. Por mi estilo, que soy más ‘llorón’ (se ríe) me vería más en una comparsa.

¿La chirimurga le quitará espacio a las murgas?

Es compatible estar en una murga y en una chirimurga, quién sabe si en el futuro se podría celebrar un concurso si se crean muchas más o se queda en exhibición. La realidad es que hace cuatro años el parque se llenaba en la gala de la reina, la drag y la final y este año había más sillas libres que personas a pesar de la legión que se trajeron los majoreros.

Humberto Gonar eldia.es

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