Santa Cruz de Tenerife ha dado un paso estratégico para asegurar el esplendor de dos de sus celebraciones más emblemáticas: la Navidad y el Carnaval. El Ayuntamiento ha iniciado el proceso de contratación del servicio de alumbrado ornamental que dará cobertura a ambos eventos durante los próximos cuatro años, con una inversión estimada que supera los 8,5 millones de euros.
La iniciativa permitirá planificar con antelación la instalación, mantenimiento y retirada de la iluminación festiva que cada año transforma las calles de la capital tinerfeña, reforzando su atractivo para residentes y visitantes.
Más allá del componente decorativo, la medida adquiere una especial relevancia para el Carnaval de Santa Cruz, una celebración reconocida internacionalmente que constituye uno de los principales motores económicos y turísticos de la ciudad. La apuesta por una iluminación de calidad contribuye a realzar la imagen de una fiesta que proyecta la identidad cultural santacrucera y dinamiza numerosos sectores vinculados al comercio, la restauración, la hostelería y los servicios.
El contrato contempla un modelo de gestión integral mediante el cual una única empresa se responsabilizará del suministro de los elementos luminosos, así como de todas las tareas técnicas necesarias para garantizar su correcto funcionamiento durante el periodo de vigencia.
Entre los aspectos que se valorarán en el proceso de adjudicación no solo figura la oferta económica. También tendrán peso factores como la capacidad de reducir los tiempos de montaje y desmontaje, la organización del servicio y los recursos técnicos destinados a garantizar una respuesta rápida ante cualquier incidencia.
La licitación incorpora además criterios de sostenibilidad ambiental, exigiendo una adecuada gestión de los residuos generados durante la ejecución de los trabajos y fomentando prácticas alineadas con los principios de contratación pública responsable.
Con esta planificación a largo plazo, Santa Cruz busca consolidar la imagen de sus grandes citas festivas y seguir fortaleciendo el atractivo de una ciudad que encuentra en la Navidad y, especialmente, en el Carnaval, dos de sus principales escaparates de proyección exterior. La iluminación se convierte así en un elemento esencial para realzar el ambiente festivo y potenciar una celebración que cada año sitúa a la capital tinerfeña en el foco nacional e internacional.Esta versión cambia completamente la estructura narrativa, elimina el esquema original de subtítulos y declaraciones administrativas, y centra el protagonismo en el valor cultural, turístico y económico del Carnaval.