El histórico murguero asume el reto de liderar la formación centenaria, con la misión de devolverle la confianza y el humor a una agrupación que busca recuperar su mejor versión.
El Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, fiesta de interés turístico internacional y alma de la ciudad, vive un momento de transición. La Afilarmónica Ni Fú-Ni Fá, considerada la murga madre del Archipiélago, ha elegido a José Juan Guadalupe como su nuevo director. Un nombramiento que no es un simple cambio de cargo, sino la asunción de un legado que pesa décadas y que conecta directamente con los orígenes de esta expresión popular.
Con 59 años a sus espaldas y más de cuatro décadas dedicadas a las murgas, este vecino de El Toscal recibe el encargo con una mezcla de euforia y responsabilidad. “Ser director de la Ni Fú-Ni Fá es lo máximo a lo que puedo aspirar. Es un escalón diferente”, confiesa, consciente de que toma el relevo de Enrique González Bethencourt, el fundador y figura mítica que marcó el rumbo de la agrupación durante décadas.
La trayectoria de Guadalupe es un recorrido por la historia viva del carnaval tinerfeño. Sus inicios en Los Rebeldes, su largo periplo de 14 años en Triqui Traques, su paso por Mamelucos Caducos y, finalmente, 22 carnavales ininterrumpidos en la Fufa, le han otorgado un conocimiento profundo de los entresijos de la fiesta. “La Ni Fú-Ni Fá es mi segunda casa”, afirma, resumiendo un vínculo que va más allá de lo profesional.
El relevo se produce tras la decisión de Cándido Moreno de dar un paso al lado. Sin embargo, el nuevo director no llega a un terreno desconocido. En los últimos carnavales, ya había asumido tareas musicales, preparando canciones y cubriendo ensayos, lo que le ha permitido tomar el pulso a la murga y preparar el terreno para este momento.
El principal desafío que José Juan Guadalupe identifica es claro: recuperar la seguridad y la confianza de un grupo que ha atravesado temporadas de cierta inestabilidad. “Nos hace falta creer en lo que hacemos, cantar bien y tener la seguridad de que nuestro repertorio está a la altura”, explica, subrayando que no hay planes de revoluciones traumáticas, sino de trabajo metódico y constante.
De hecho, la maquinaria ya está en marcha. La preparación para el próximo carnaval comenzó en marzo y cuentan con gran parte del repertorio avanzado. Una de las innovaciones será la selección anónima de letras, a cargo de un grupo de componentes que valorarán únicamente la calidad de los textos, sin influencias externas.
Pero si hay un aspecto que el nuevo director quiere recuperar con fuerza, ese es el humor, seña de identidad histórica de la Ni Fú-Ni Fá. “Nuestro objetivo es que la gente disfrute y, sobre todo, que entienda lo que cantamos”, sentencia, en una clara apuesta por conectar de nuevo con el público a través de la sátira y la crítica inteligente.
Guadalupe no es ajeno al peso de la historia. Coincidió durante años con Enrique González y guarda de él fotografías y enseñanzas que atesora como un legado. Aunque no se ve como un continuador literal, sí comprende la magnitud de su figura. En este sentido, respeta la evolución de las murgas, aunque comparte la vieja crítica del maestro sobre su conversión en corales, y defiende que, aunque los artistas invitados pueden colaborar, la parodia debe ser el corazón del repertorio.
El camino comienza oficialmente el 11 de septiembre, cuando arranquen los ensayos en la sede de la murga. Con el lema “por y para Tenerife” como estandarte, la Ni Fú-Ni Fá se prepara para escribir un nuevo capítulo de su historia, de la mano de un director que, tras décadas cantando detrás de una máscara, se pone ahora al frente para devolverle el brillo a la murga madre de Canarias.