Fernando Ballesteros, abogado de profesión y conocedor de la gestión cultural y festiva del municipio, se reincorpora al proyecto de Coalición Canaria (CC) en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. Su objetivo principal es “aportar la cercanía del diálogo” y respaldar la labor del actual alcalde, José Manuel Bermúdez, después de más de una década alejado de los cargos públicos.

Así lo anunció el propio Ballesteros en una conversación mantenida con este periódico, donde desgranó los motivos de su retorno a la primera línea política municipal. Un regreso que, según detalla, ha sido cuidadosamente meditado durante los últimos dos meses en el seno de su familia. “Lo hablé con los míos y entendimos que este era el momento adecuado para volver a poner mi granito de arena”, confesó.

De los escenarios a las cabinas de gobierno

La trayectoria de Ballesteros está estrechamente ligada a los grandes eventos que han marcado la agenda cultural y carnavalera de la capital tinerfeña. Durante su anterior etapa como concejal, en el primer mandato de Bermúdez, sus responsabilidades abarcaron áreas clave para la proyección de la ciudad, como Cultura, Fiestas y el distrito de Anaga. Esta experiencia le permitió conocer de primera mano la maquinaria organizativa detrás de citas tan emblemáticas como el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, Fiesta de Interés Turístico Internacional que mueve a miles de personas y requiere una gestión compleja y llena de matices.

Su andadura política comenzó, sin embargo, a mediados de los años 90, cuando con solo 25 años se incorporó al Partido Popular, siendo parte de la candidatura de Guillermo Guigou en 1995. Tras un receso para centrarse en su carrera como letrado, regresó a la gestión de la mano del Centro Canario Nacionalista (CCN) en 2009, como Director del Distrito Centro. Dos años más tarde, formaría parte de la candidatura conjunta de CC, CCN y PNC que llevó a Bermúdez a la alcaldía.

Diálogo frente a confrontación: la hoja de ruta

Ahora, su reingreso en las filas nacionalistas no responde, según insiste, a una ambición personal por ocupar un sillón concreto. “Me incorporo sin condiciones”, afirma rotundamente. “No he puesto requisitos ni me los han impuesto. Simplemente, quiero colaborar y sumar en un proyecto que conozco y en el que creo firmemente”.

Para Ballesteros, la política municipal debe centrarse en encontrar soluciones prácticas a los problemas de los vecinos, huyendo de los debates nacionales que a menudo enrarecel el clima institucional. En este sentido, reivindica su convencimiento de que “el consenso es siempre más productivo que la confrontación”. El diálogo como herramienta de gestión, un valor que el veterano político cree poder aportar al grupo de gobierno.

Un perfil para tiempos de entendimiento

Coalición Canaria apuesta así por un perfil pragmático y con amplio conocimiento de la casa común, especialmente valioso en un contexto donde se prevén negociaciones complejas. El propio Ballesteros evita pronunciarse sobre futuros cargos, poniéndose “a disposición del partido y del alcalde” para asumir cualquier reto que se le plantee.

Fuentes cercanas al gobierno municipal valoran su capacidad para tejer puentes, una habilidad que ya demostró en sus años como edil de Fiestas, donde la coordinación con peñas, comparsas y agrupaciones es clave para el éxito de cada edición carnavalera. Su vuelta se interpreta como un movimiento para fortalecer las bases del proyecto de Bermúdez, incorporando a alguien que ya conoce los despachos, las comisiones y también los escenarios al aire libre donde se gesta la alegría de la ciudad.

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