La visita pontificia congrega a miles de fieles en la dársena de Los Llanos, generando un ambiente de gran celebración popular que muchos han comparado con las históricas citas carnavaleras del archipiélago.
Apenas había transcurrido una hora desde que se abrieran los accesos del recinto habilitado en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, y la imagen ya era impresionante. Ocho de la mañana, y los 48.000 metros cuadrados de la dársena de Los Llanos se encontraban repletos de personas llegadas de todos los rincones de las islas.
«¡Qué raro es ver así de lleno un espacio así y que no estemos en Carnaval!», exclamaba un asistente, con una sonrisa de asombro, mientras observaba la marea humana que lo envolvía todo. La comparación con las grandes celebraciones de la fiesta canaria por excelencia surgió de forma espontánea entre muchos de los presentes.
Ambiente de gran cita popular
El ambiente, desde las primeras horas, era el de una cita multitudinaria. Familias al completo, grupos de parroquias, peregrinos individuales… Todos buscaban acomodo entre mochilas, bocadillos y botellas de agua. El sol comenzaba a calentar, y la crema protectora y los gorros de mil colores y procedencias se convirtieron en los complementos estrella del día. Junto a ellos, los pañuelos blancos y amarillos repartidos por la organización añadían un toque de uniformidad a tan diverso gentío.
La espera de la Patrona de Canarias
Todos los ojos, sin embargo, se dirigían constantemente hacia un espacio aún vacío en el altar donde el Papa habría de presidir la misa. Faltaba la imagen de la Virgen de Candelaria, la Patrona de Canarias. Su ausencia generaba conversación y expectación. Los asistentes comentaban que su llegada estaba prevista durante el tramo de animación musical que tendría lugar entre las diez y las once de la mañana, a cargo de Dino Romero, conocido animador vinculado a la diócesis y a diversas parroquias de la isla.
Actuaciones musicales previstas
Precisamente para amenizar esa espera y acompañar la entrada triunfal de la Virgen, se anunciaron dos actuaciones muy esperadas: la del legendario grupo Los Sabandeños y la del cantante Chago Melián. Ambos artistas ya habían realizado la prueba de sonido y estaban listos para interpretar, en el momento más emotivo de la mañana, el Ave María mientras la imagen mariana hacía su entrada solemne.
Un ambiente festivo y una conclusión que enaltece al Carnaval
La jornada transcurría con un espíritu festivo y de hermandad. Muchos de los fieles reconocían su propia sorpresa ante la respuesta masiva de la población. «Algunos pensaban que esto no se iba a llenar, pero mira», comentaba una mujer de La Laguna, abriendo los brazos para abarcar el gentío.
El recinto portuario, destinado a acoger este evento histórico, se encontraba «de bote en bote». La jornada quedará, sin duda, en la memoria colectiva de Canarias. Y la reflexión final, aquella que muchos asistentes repetían entre risas y admiración, no podía ser más elocuente: solo el Carnaval es capaz de reunir de forma natural a tanta gente en un mismo espacio. Que una visita pastoral iguale esa capacidad de convocatoria es, sin duda, el mayor halago que se le puede hacer a la fiesta grande de las islas.