Embutido en un abrigo tres cuartos, a las nueve menos cuarto de la noche llegaba al Parque Santa Catalina el notario encargado de supervisar la deliberación que depararía el nombre de la reina del Carnaval, la sucesora de Minerva Hernández, la única soberana que ha prolongado su reinado durante dos años, casi una ‘Vida’, título de la fantasía que lució entonces, obra y arte de Josué Quevedo.

El creador ‘afilarmónica’ del Carnaval por la cantidad de premios de Vestuario logrados en murgas -este año no defraudó con Despistadas- fue una de las grandes ausencias, junto a Nauzet Afonso, reina en 2019, y Alberto Pérez, primera dama en 2019 y segunda, en 2020.

Así las cosas, el camino parecía expedito para Manuel Encinoso, primera dama en la última gala antes del Covid y residente habitual de la corte de honor. Sin embargo, el gran premio fue para Juan Carlos Armas y su fantasía ‘Abrazando un sueño’, defendida por Daniela Medina, la flamante Reina del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria 2022.

Coronación de la Reina del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria 2022

Una voz en off dio los consejos de última hora al público del parque: no pierdan detalle de las pantallas laterales porque comenzamos con una película. La décimo quinta edición de la saga de Israel Reyes.

Entonces había vida en la tierra. Y apareció El Confital en las proyecciones, mientras se anunciaban los créditos que incluyeron también al escenógrafo Sergio Macías.

Mirador del Cardón. También había Carnaval. Y hasta aparecieron unos diabletes que, tal vez porque este año ganó en Santa Catalina la murga majorera Los Gambusinos, Israel Reyes quiso hacer un guiño a los conejeros.

La acción llega a la boca de escenario, con un elemento central que parecían pajitas luminosas gigantes. Y la humanidad dejó su huella, dio paso la obertura entre pintaderas y taparrabos. Para seguir con un viaje a Egipto, y a la cultura oriental, con las Despistadas, ganadoras del primer premio de vestuario. Y hasta una representación de trajes típicos que acabaron haciendo una comba sobre el escenario. Y eso que anoche no era ni las fiestas patronales y la Virgen de Teror.

Tras ver los diez trajes había más premios a cubrir que fantasías con méritos para entrar en la corte
Israel Reyes busca un levantaplazas en un guiño a la maternidad, con embarazadas con sus barrigas al aire con purpurina.

Lo mejor, la escenografía. Ganó el egoísmo, decía la voz en off. Para rendir tributo a la naturaleza, con unas espectaculares fantasías de mariposas que abrían paso a un baile con tubos de neón que movían unos bailarines con pinta de Peter Pan.

Y llegaron los insectos. «El ser humano no entendió nada y pensó que todo era suyo». Y el cuento acaba pidiendo la niña confianza a su padre: «Llegaremos a tiempo».

Entre medusas, con lunas llenas y rotas, entró en acción Rosana en su versión más pop y pantalones de «leopardo blanco» a juego con la alegoría de la naturaleza de la obertura.

Rosana incrementa su sinfonía que apuesta por llegar a tiempo, mientras una representación de Carnaval se cuela entre el patio de butacas.

Israel Reyes cree que el camino más corto para hacer Carnaval es subir gente al escenario, y eso agota
Acaba el momento «firma de autor» de la velada, y toman el control Paco Luis Quintana y Raquel Sánchez Silva, de Maestros de la Costura.

Para guiños, la complicidad del humorista Kike Pérez con Paco Mario, el Constantino Romero del parque Santa Catalina.

La Gala se para ahí para dar un resumen documental de los concursos. En vez de subirlos al escenario, proyectaron su imagen. Paso al blanco y negro con la comparsa ganadora Baracoa. 45 minutos y sin señales de que comenzara el desfile.

Y se presentó el jurado, con más miembros que candidatas. Una mesa de prensa, otra de invitados, más una tercera, de especialistas. Y el voto teléfono. Sólo falto un manual de instrucciones con la entrada, a diez euros.

Comenzó el desfile de «esculturas en movimiento», como definió la presentadora Raquel Sánchez, la reina número 45 de la historia. Y Kike Pérez quiso rendir homenaje a las voces que pronunciaron aquello del marco incomparable.

Arranca el desfile
El primer traje, del CIFP Cruz de Piedra, un cubilete para desarrollar una fantasía.

Dio paso al blanco nuclear y plata de la representante de Disoft Servicios Informáticos, de Juan Francisco Sánchez. Puso el listón.

Tercera, la representante del Centro Comercial El Muelle, de Alberto Robaina, donde la propia joven Josefina Díaz cantó mientras parecía salir de unas nebulosas que levitaban. Llamativo.

La candidata número cuatro, de Pilates Ana Rodríguez, consolida que atrás quedaron las tortas para incorporar la tendencia de los arcos. La representante de Pilates Ana Rodríguez, que propuso volar por el firmamento que de haber sido en 2020 habría encontrado un alma ‘gemela’, la original y el de año enviado por ALIexpress.

Quinto puesto para la creación de Nelson Delegado, donde lo mejor fue la canción elegida para rendir homenaje a «Querido Néstor». Lo que se presentó sobre el escenario, una fantasía que lleva al límite el sentido de la estética, con la candidata ‘atrapada’ entre dos intentos de pescados.

Minutos para la publicidad. Y para mayor gloria del alcalde y la concejala de Sociedad de Promoción, que lució el mejor traje hasta ese momento al menos, diseño de Josué Quevedo.

La comparsa Lianceiros devolvió el ritmo para el segundo y último bloque de aspirantes.

Y llegó el diseñador tinerfeño Juan Carlos Armas e hizo soñar al parque con un traje que pareció azul y se transformó en tonalidades de rosa palo en una locura de arcos de plumas que inventaron otra volumetría.

En séptima posición, el gran favorito, Manuel Encinoso, con una creación para el Centro Comercial Atlántico Vecindario que ya emocionó con el ruido de chácaras. Bonito homenaje al pinzón azul palmero que relega las plumas a un segundo término. Lastima que se fuera la vuelta y parecía inconcluso.

Y llegó el ¡oh! de la gala. Nisa Alemán, con la creación de Lilian Betancort Falcón, para el Restaurante El Centro Guayadeque. Y el parque de convirtió en su «Ciudad del mar», título de una fantasía pletórica.

Ya en la recta final, «Infinita», fantasía de Cristina Robledano para Centro Comercial Alcampo Telde, una pintadera azul y dorado que parecía de una segunda división después de tomar el testigo a los trajes de Lilian Betancort, Manuel Encinoso y Juan Carlos Armas.

Y para cerrar, Isaac Martín, con la fantasía «Renasci», para Tapicería Peñate. De nuevo, arcos de plumas, esta vez en tonalidades verdes a ritmo de música disco. Acababa el desfile y todo auguraba que los jurados se iban a encontrar a la difícil papeleta de designar a la reina y al cuadro de honor, con más premios que trajes con opciones.

Se abren las líneas telefónicas y la comparsa ganadora del tercer premio, Cubatao, y nuevo corte de publicidad que vuelve a partir la gala en el parque por segunda vez. Se acababa de normalizar una gala con una obertura y dos actos, a la medida de los dos bloques en los que dividió el director de la gala el desfile de las diez aspirantes.

Tras el segundo parón, «volver a empezar», esta vez con una actuación histórica: Gambusinos, primer premio de Interpretación y tercero de Vestuario, con diseño de Lito Díaz. Los de Ayoze Sarabia apostaron finalmente por el tema que cantaron en la fase que pareció un homenaje a las murgas de los años ochenta. La mar tuvo que estar mala en el viaje de ayer, la magia de su primera actuación la dejaron en el local o esta vez salieron del de Pájara.

A partir de ese momento el espectáculo comenzó a flaquear. Como cuando los jugadores de un equipo de fútbol se dirigen al árbitro para pedir tiempo. La obertura había perdido fuelle, se había diluido durante el espectáculo marcado por los parones marcados por la publicidad, que evitó que despegara.

El director de la gala demostró que piensa que el camino más corto para contagiar Carnaval es llenar el patio de butacas del parque y el escenario de gente, como sinónimo. Pero la magia se tornó en batiburrillo, como un chiste contado dos veces. Ya no sorprende ese recurso, que agrada pero es recurrente. Ni con los reyes del mambo, tema que interpretó Efecto Pasillo.

De nuevo, Israel Reyes buscaba la salida de emergencia en la despedida de la reina de 2020, momento que se «incrustó» referencias en un intento de homenaje a Carmen Hernández, Benito Falcón, Xayo, Fernando Méndez, Isabel Torres. Cabía lo peor imposible, y nada menos que con la mismísima Rosana, irreconocible en su versión rock. Solo la coronación podía intentar poner cordura a una gala que necesitó mejorar.

Humberto Gonar La Provincia - Diario de Las Palmas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.