Alexis Hernández, fue murguero -y de los grandes, en Chinchosos, Ni Picas y Ni Pico, junto a Chinchositos o Rebeldes- antes que la voz del Carnaval y el maestro de ceremonia de galas y en finales como la de esta noche. Hace análisis de las tres fases y reconoce el valor que ha supuesto Enrique Camacho para la fiesta.

¿Cómo ha visto el nivel de las murgas estas tres fases?

Al tener una sola canción en fase –en vez de dos, como era habitual hasta ahora–, han aprovechado para meter en la mayoría de los casos muchos temas, lo que se traduce en canciones de mucha temática en general y que no ha permitido de que profundice mucho en algún tema en particular, algo que no ocurrió en Bambones, que hizo letra a su estilo que me gustó por la forma de plantearlo y llevar a cabo. Tiene mérito por mantener el estatuto en su reencuentro con el escenario; es injusto decir que ha bajado el nivel.

¿Le gusta el sonido?

El sonido es espectacular si te pegas a los micros. Si alguien advierte algún problema porque no se entiende tiene más que ver por la cercanía al micrófono porque las murgas que se pegan bien al micro se les entiende. Tampoco es una cuestión de volumen; de hecho yo no necesito tanto volumen para escuchar, me parece por momentos hasta exagerado. Las percepciones de dentro del escenario son distintas a cuando estas fuera. Cuando le meten al sonido para arriba te despeina (se ríe).

¿Es partidario de dejar un tema en fase y otro en final?

Como de aquí a Lima. Hemos ganado muchísimo con un tema en fase y otro en final. Eso hace que las murgas se puedan plantear las cosas de otra manera, sin tanta precisión y esmerándose más.

Se corre el riesgo de que las letras acaben en un batiburrillo.

Hay que decidir si haces un popurrí de diez minutos… Cuando las murgas tenían cuatro temas no hacen cuatro canciones como las que se han escuchados; es verdad que a veces mezclan cosa, pero no hacen esta metralla que han metido en la mayoría. Me parece un error porque al final saltas de san Juan a Corpus y no sabes por donde llegar a la calle del Medio. Pero la velocidad, el dinamismo… con el que se entra en el escenario con un solo hace más llevadero el concurso para las murgas y sobretodo para el público.

¿No cree que se ocupa mucho tiempo con la publicidad, las conexiones en la trasera del escenario, con tanto mensajes…?

El 99% de las conexiones con Laura Afonso en la trasera del escenario no llegan a un minuto y me parece divertido lo que ha hecho Manoj Daswani con el tema de los mensajes, el dinamismo que hace partícipe al público. Eso se agradece y da tiempo a coger aire. Hemos ganado en dinamismo y eso no le molesta al público.

¿Le gusta la disposición del escenario en el recinto ferial?

Sí, muchísimo. De hecho, el sonido ha mejorado una barbaridad con ese cambio.

¿Sorpresas agradables?

Han hecho un esfuerzo todas las murgas por mejorar no sólo cómo cantar los temas, sino también sus pasacalles y su puesta en escena. Y sorprendentemente ha habido un nivel equilibrado entre las diecisiete participantes.

¿Qué actuaciones concretas de murgas destacaría?

Me gustó mucho la canción de Bambones, la intervención de Burlonas, el estreno de La Sonora –me pareció súper guapo–, la imagen de bloque de Trabachones, muy sencillo y cargado de letras. En general todos bastante bien.

¿Qué le agradó menos?

Echo de menos humor.

La única que apostó por humor fue Triquis y mire dónde se quedó…

A lo que uno le hace gracias, a otros, no. Echo mucho en falta canciones que me hagan reír; tanta obsesión por criticar desde los serio te termina aburriendo porque van todos por lo mismo. Lo que más echo en falta es el humor de verdad; no parar la murga para contar un chiste, sino que hasta el criticado también se ría.

¿Influye la ausencia de Triquikonas?

No exactamente; se han puesto muy ácidos todos, Sobra la agresividad adoptada por algunos. Deberían relajarse y disfrutar y pasárselo bien; cada uno es libre de escribir y cantar lo que quiera.

¿Qué tal vivió la gala?

Espectacular porque la gala que se vio allí fue una fiesta en directo. La gente se lo pasó de escándalo, el público superentregado en los momentos Celia, Chanel, comparsas…

¿Fue consciente de que dio usted un volantazo para llevar a buen puerto la gala?

No, no. No tuve esa sensación. Fui consciente por tus ojos, por lo que te leí. No tuve esa sensación; tal vez fue de menos a más, quizás por el contenido.

¿Qué le ha aportado Enrique Camacho al Carnaval?

Valentía, creatividad y darle un giro más allá con el atrevimiento que lleva consigo. Ha demostrado que en Carnaval se puede hacer otras cosas distintas dentro de lo que queremos todos. Tiene un valor enorme: ha sido quien ha dado un giro a la final de murgas y a la gala. No son justas determinadas acusaciones sobre él. Si tuviera más mano libre para hacer cosa, le podríamos sacar más partido. Tiene una visión que el Carnaval necesita. Le ha dado un giro. Cambiar el estamento es complicadísimo con la política en una mano y los grupos en la otra.

Humberto Gonar  eldia.es

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