La Villa de La Orotava se prepara para vibrar de nuevo con la música, la sátira y el color del Concurso de Murgas. Tras cuatro años sin acoger la gala —la última fue en 2019—, el municipio afina los últimos detalles para recibir a unas 1.200 personas en un recinto temporal específicamente creado para el evento, marcando lo que el concejal de Fiestas, Alexis Pacheco, califica como “el impulso definitivo” para consolidar un certamen que ha dado un salto hacia el ámbito regional.
El escenario elegido es una explanada próxima a la céntrica plaza del Quinto Centenario. Allí, y para garantizar las mejores condiciones, se levantará una infraestructura efímera pero de gran envergadura. El corazón será una carpa principal de 55 metros de largo por 20 de ancho, con una altura central de 9 metros, que albergará el grueso del público. En su interior, los artistas dispondrán de un escenario de nada menos que 1.100 metros cuadrados, un espacio que promete permitir puestas en escena espectaculares.
La logística ha sido una prioridad en el diseño. Los accesos al recinto se han acondicionado para facilitar tanto la entrada y salida del público como el complejo movimiento de las propias agrupaciones, su vestuario y su atrezo.
El próximo 18 de diciembre tendrá lugar un hito clave: el sorteo de participación. Este acto marcará el pistoletazo de salida formal de los preparativos artísticos y organizativos, encendiendo la cuenta atrás para unas galas que se perfilan como las más ambiciosas de los últimos tiempos.
Para Alexis Pacheco, esta edición representa la materialización de un proyecto revitalizador. “La fórmula del concurso abierto a toda Canarias ha permitido oxigenar y revitalizar el certamen tras años difíciles”, explicó el edil. El regreso a La Orotava no es, por tanto, solo un cambio de sede, sino la apuesta por dotar al evento de un marco a la altura de su nueva proyección regional, con una inversión en infraestructura que busca ofrecer tanto a las murgas como al público una experiencia “definitiva”.
La Villa, famosa por sus tradiciones y su monumentalidad, añade así un nuevo capítulo festivo a su historia, transformando temporalmente uno de sus espacios para convertirlo en el gran teatro de la crítica cantada y el ingenio carnavalero. La cita, que ya genera expectación, promete llenar de ritmo y letras mordaces el invierno orotavense.