Después de casi dos décadas dedicadas a visibilizar el trabajo realizado con personas con diversidad funcional, el proyecto La Sardina de la Inclusión ha anunciado el cierre definitivo de sus actividades.

En un comunicado publicado en sus redes sociales, la iniciativa hizo balance de una trayectoria que ha recorrido varios municipios de Tenerife, llevando a las calles un mensaje de alegría, reivindicación y participación ciudadana.

Una trayectoria marcada por la visibilidad y el compromiso

Durante sus 19 años de existencia, La Sardina de la Inclusión se consolidó como un referente en la lucha por la normalización y la integración de las personas con diversidad funcional. Su actividad más reconocida fue la participación en distintos actos festivos, especialmente durante los carnavales, donde con música, color y “mucho ruido”, lograron captar la atención de la sociedad sobre la importancia de la inclusión real.

El proyecto recaló en varios municipios, destacando su presencia en Icod de los Vinos, La Laguna, Santa Cruz de Tenerife y Tegueste. Fue precisamente durante los años más difíciles de la pandemia cuando su labor cobró un valor especial, llevando un mensaje de esperanza y alegría a calles que en ese momento vivían con restricciones.

Un agradecimiento y un legado: el llamado a la participación activa

En su mensaje de despedida, los impulsores del proyecto extendieron su agradecimiento “a todas y cada una de las personas que han pasado o participado” en esta iniciativa. Asimismo, hicieron un llamamiento a la ciudadanía para que continúe trabajando “en pro de la inclusión a todos los niveles”.

“Participen activamente en cada acto de cualquier ayuntamiento con el fin de conseguir una sociedad más tolerante y activa”, fue la invitación final, subrayando la importancia de que la voz y la presencia de todas las personas siga teniendo espacio en la vida pública y festiva de los municipios.

El cierre de una etapa, la apertura de un camino

Con este anuncio, se pone fin a una etapa significativa en el tejido asociativo y reivindicativo de Tenerife. El cierre de La Sardina de la Inclusión deja un legado de concienciación y un modelo de cómo la fiesta y la celebración pueden ser también poderosas herramientas de transformación social.

Su final no se plantea como un punto y aparte, sino como un relevo simbólico, animando a la sociedad a mantener viva la llama de la inclusión, la tolerancia y la participación activa en la construcción de una comunidad más justa y acogedora para todos.

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