Una intervención humorística de Carmen Cabeza, en el Especial de Junio de ‘Te ríes y te vas’, recrea un supuesto escenario murguero y provoca diferentes reacciones en redes sociales
El mundo de las murgas del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife se ha convertido en protagonista de uno de los contenidos del Especial de Junio de ‘Te ríes y te vas’, protagonizado por Carmen Cabeza (@tata_head). Una intervención planteada desde el humor que, sin embargo, ha generado opiniones enfrentadas entre aficionados al Carnaval.
En el vídeo, Carmen Cabeza se mete en la piel de una supuesta componente de una murga ficticia, Los Tricliseños de Dos Bajos, y desarrolla un monólogo en el que juega con diferentes elementos habituales del universo murguero: las presentaciones, los tocados, los familiares vinculados a las agrupaciones, los homenajes y, especialmente, el uso reiterado del posesivo «mi» en las letras de las murgas.
La protagonista comienza su actuación dirigiéndose al público con un particular saludo:
«Buenas noches, Santa Cruz. Buenas noches, somos la Murga Los Tricliseños de Dos Bajos».
A continuación, anuncia que la primera canción estaría dedicada a la murga infantil de la misma familia y hace referencia a un supuesto José que se encontraría entre el público o en un lugar destacado del recinto.
El monólogo continúa con una serie de bromas sobre la presencia de personas llamadas José en las murgas y sobre las tradicionales referencias a familiares y allegados.
El monólogo completo
«Buenas noches, Santa Cruz.
Buenas noches, somos la Murga Los Trigliseridos Altos.
Queremos dedicar nuestra primera canción a nuestra Murga Infantil Los Trigliserios Bajos.
Y antes de empezar, para ti José que está ahí arriba. Yo no sé qué coño, todas las murgas tienen un José allí. Yo no sé si es que ha trabajado en la grúa, televisión canaria, si están en la cárcel, si se murieron.
Tiene que ser, un helicóptero la va a tener vigilando. Pero tú tienes un José, para ti, que está ahí arriba.
Y con su permiso nos quitamos los tocados.
Y se va media murga, ¿sabes? Porque están todos tocados de la cabeza, o sea.
Es seguro que, por lo menos, mi hijo, señor de la Murga, manejaría perfectamente el determinante posesivo de primera persona mí. Porque todas las canciones de las murgas son así.
¡Mi gente! ¡Mi barrio! ¡Mi viejita! ¡Mi alcalde! ¡Mi Santa Cruz!
¡Gracias!».
La parte final concentra el principal juego humorístico del monólogo, al parodiar la utilización de expresiones como «mi gente», «mi barrio», «mi viejita», «mi alcalde» o «mi Santa Cruz», habituales en el lenguaje emocional que acompaña a muchas letras y presentaciones carnavaleras.
Reacciones divididas
El contenido no ha pasado desapercibido entre los seguidores del Carnaval. La publicación ha provocado comentarios de diferente signo, aunque en las reacciones visibles predominan las críticas hacia el enfoque utilizado.
Una aficionada, María Dorta Báez, manifestó que, como aficionada a las murgas y teniendo familiares y amigos vinculados a ellas, no encontraba humor en este tipo de contenido:
«Ni fisico de gracia, como aficionada a las murgas y de familia y amigos murgueros ❤️. No me parece nada humorístico este tipo de contenido. En mi opinión, claro».
En la misma línea, José Miguel Jorge Perdomo calificó el contenido de una manera especialmente crítica, afirmando:
«Esta tía es un meme que busca la risa donde no la hay y encima le ríen las gracias».
Por su parte, Carlos Javier Lutzardo García cuestionó directamente la propuesta humorística con comentarios como:
«Esta tía, ¿de dónde salió? No me hace nada de gracia».
Posteriormente añadió:
«De dedicarte a otra cosa, mi hija».
Estas reacciones evidencian que el humor sobre el Carnaval y, particularmente, sobre las murgas, puede generar sensibilidades diferentes entre quienes viven la fiesta desde dentro y quienes la observan desde una perspectiva más satírica.
Humor, parodia y Carnaval
La intervención de Carmen Cabeza se plantea como una parodia de determinados códigos y situaciones reconocibles dentro del mundo murguero, utilizando la exageración como recurso humorístico. Sin embargo, la respuesta en redes demuestra que no todos los aficionados interpretan de la misma manera este tipo de contenidos.
El debate vuelve a poner sobre la mesa una cuestión habitual cuando el Carnaval se convierte en materia de humor: dónde termina la parodia y dónde comienza aquello que algunos aficionados consideran una falta de respeto hacia una tradición que sienten como propia.
En cualquier caso, el vídeo ha conseguido algo inherente a este tipo de propuestas: generar conversación. Y en un Carnaval acostumbrado a utilizar la sátira, la crítica y el humor como algunas de sus principales herramientas de expresión, las reacciones forman también parte de la propia fiesta.