El Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria 2027 ya tiene imagen y, detrás de ella, dos nombres que han conseguido hacerse un hueco en la historia de una de las fiestas más importantes de Canarias. Ernesto Santana y Nabil Concepción son los creadores de la propuesta que ha conquistado al público y que será el cartel oficial de la próxima edición.
Su elección supone mucho más que un reconocimiento profesional. Para ambos diseñadores gráficos, profundamente vinculados al Carnaval, el proyecto representa la oportunidad de dejar su particular huella en una celebración que forma parte de la identidad cultural y social de la ciudad.
Una apuesta por volver a las raíces
La propuesta ganadora nació con una intención muy clara: recuperar la esencia artesanal del Carnaval y alejarse de una concepción exclusivamente digital del diseño.
Santana y Concepción decidieron construir físicamente su propuesta utilizando telas, purpurina y diferentes elementos asociados al universo carnavalero. Cada pieza fue trabajada manualmente antes de ser fotografiada y trasladada al formato digital.
La elección de esta técnica no fue casual. Ambos querían recuperar una forma de crear que conecta directamente con la manera en la que miles de carnavaleros preparan durante meses sus disfraces, fantasías, complementos y decoraciones.
El resultado convierte el propio proceso de elaboración en parte del mensaje: un cartel hecho con las manos, con imaginación y con materiales que respiran Carnaval.
Una respuesta creativa al debate sobre la inteligencia artificial
La propuesta también llega en un contexto en el que el uso de la inteligencia artificial en el diseño gráfico ha generado un intenso debate. Frente a esa realidad, los autores optaron por reivindicar el trabajo manual.
Sin embargo, Santana y Concepción no plantean una oposición absoluta a las nuevas tecnologías. Reconocen que la inteligencia artificial puede ser una herramienta útil para agilizar determinadas tareas, pero establecen una diferencia fundamental entre utilizarla como apoyo y dejar en sus manos el proceso creativo completo.
Por eso quisieron demostrar, además, cómo había nacido su obra. Durante la elaboración fueron documentando las distintas fases de construcción para dejar constancia de que detrás del cartel existía un proceso creativo y artesanal desarrollado por ellos mismos.
Una semana de trabajo contrarreloj
La realización del proyecto exigió una importante dedicación. En apenas unos días, los dos diseñadores tuvieron que transformar una idea inicial en una composición física llena de texturas, volúmenes y detalles.
La construcción pieza a pieza fue probablemente la parte más exigente. Hubo que seleccionar los materiales, trabajar cada elemento, determinar su posición, conseguir los efectos de iluminación y volumen y, posteriormente, realizar la adaptación digital para cumplir con las características establecidas en las bases del concurso.
El reparto de funciones permitió combinar diferentes habilidades. La experiencia de Ernesto Santana con el maquetismo y las manualidades resultó fundamental durante la construcción física, mientras ambos aportaron su visión creativa y sus conocimientos de diseño gráfico.
Una colaboración que demuestra que el trabajo en equipo puede convertirse en una de las grandes fortalezas a la hora de afrontar un proyecto de estas características.
El Carnaval como parte de sus vidas
Detrás del cartel también existe una historia personal de vinculación con la fiesta. Nabil Concepción ha estado relacionado con el Carnaval desde hace años e incluso llegó a participar como drag. Tras una etapa viviendo fuera de Canarias, su regreso estuvo acompañado por el deseo de volver a formar parte activa de la fiesta.
Para ambos, diseñar el cartel no era simplemente afrontar un concurso. Era una manera de acercarse todavía más a un Carnaval que han vivido como espectadores y participantes y que ahora les permite ocupar un lugar privilegiado dentro de su historia.
Y precisamente esa conexión emocional parece haber sido uno de los elementos que más ha valorado el público.
Cuando el proceso también cuenta
La propuesta consiguió llamar la atención no solo por su resultado final, sino también por mostrar cómo se construía. Las fotografías y vídeos del proceso permitieron descubrir una obra que se iba transformando poco a poco entre telas, brillos, materiales y elementos propios de las fiestas.
Ese carácter cercano contribuyó a que muchas personas pudieran identificarse con el proyecto. No se trataba únicamente de contemplar un cartel, sino de reconocer en él una manera de hacer Carnaval.
La elección mediante votación popular terminó de confirmar esa conexión con la ciudadanía.
Un cartel que ya forma parte de la historia
Para Ernesto Santana y Nabil Concepción, uno de los mayores premios es precisamente haber conseguido que su creación quede ligada para siempre a una edición del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria.
Durante 2027, su obra estará presente en calles, soportes, actividades y espacios vinculados a una fiesta que cada año transforma la ciudad y reúne a miles de personas alrededor de la música, el espectáculo, la creatividad y la participación.
Más allá del reconocimiento profesional, ambos esperan poder vivir de cerca el desarrollo de la fiesta, conocer sus entresijos y participar en aquellas actividades y acontecimientos relacionados con el Carnaval.
Porque su cartel no es únicamente una imagen promocional. Es el resultado de una declaración de amor a una fiesta que forma parte de la identidad de Las Palmas de Gran Canaria y de Canarias: creada con las manos, pensada desde la creatividad y concebida para celebrar el Carnaval.
Con Ernesto Santana y Nabil Concepción, el Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria 2027 abre una nueva página de su historia, y lo hace reivindicando algo que nunca debería perderse: la imaginación, el trabajo artesanal y la pasión de quienes hacen posible que la fiesta siga creciendo año tras año.