El futuro del Monumento a la Victoria, conocido popularmente como el monumento a Franco, sigue siendo un tema candente en la agenda política y social de Santa Cruz de Tenerife. Ante la inminente orden de retirada por parte del Gobierno de España, el Ayuntamiento ya baraja opciones para su destino, y una de las posibilidades más sorprendentes es que acabe almacenado en la misma nave que guarda los elementos del Carnaval chicharrero.

Una decisión obligada por la ley

El alcalde de Santa Cruz, José Manuel Bermúdez (CC), ha confirmado que el Consistorio cumplirá con la resolución del Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática, que ordena la retirada de la escultura de Juan de Ávalos en un plazo de seis meses. Sin embargo, el regidor ha mostrado su malestar con la decisión del Gobierno central, al que acusa de “ningunear la Ley Canaria de Memoria Histórica”, que establece procedimientos específicos para la gestión de estos símbolos.

“El ministerio que preside el socialista Ángel Víctor Torres toma decisiones que tienen consecuencias que debemos asumir otras administraciones”, ha declarado Bermúdez, señalando que los Servicios Jurídicos municipales analizan las implicaciones legales y económicas de la retirada. El Ayuntamiento ya había rechazado en el pleno de junio una moción del PSOE para retirar el monumento de forma inmediata, confiando en una posible resignificación, pero la orden estatal ha cerrado esa vía.

La nave del Carnaval como posible almacén

Ante la imposibilidad de mantenerlo en el espacio público, el Consistorio se ha planteado varios escenarios para su almacenamiento. La opción que ha cobrado más fuerza es utilizar la nave municipal ubicada en el Polígono de El Mayorazgo, que actualmente se emplea para guardar los elementos del Carnaval y otras fiestas de la ciudad. “Alquilaremos alguna nave o utilizaremos la nave municipal para los elementos del Carnaval y de otras fiestas”, ha afirmado el alcalde, dejando abierta la posibilidad de que la controvertida escultura comparta espacio con carrozas, disfraces y otros enseres festivos.

Esta solución, aunque pragmática, no está exenta de polémica. Mientras que la Asociación de la Memoria Histórica de Tenerife exige su retirada inmediata y sin contemplaciones, la Asociación para la Investigación y Protección del Patrimonio Histórico San Miguel Arcángel, que logró una protección cautelar del monumento en los tribunales, ha amenazado con recurrir de nuevo a la Justicia.

Un símbolo que no encuentra reposo

El Monumento a la Victoria, erigido en la confluencia entre la Rambla y la avenida de Anaga, ha sido durante décadas un punto de fricción entre quienes lo consideran un vestigio franquista que debe ser eliminado y quienes defienden su valor artístico e histórico. El Gobierno de Canarias ya descartó su protección como Bien de Interés Cultural (BIC), allanando el camino para su retirada.

El ministro Ángel Víctor Torres ha defendido la decisión como “un acto de dignidad democrática” y una garantía de que “las nuevas generaciones no hereden espacios públicos presididos por la exaltación del odio y la dictadura”. La resolución del Gobierno central también afecta a otros vestigios en toda España, como el Monumento a los Rumanos Caídos en Majadahonda o las inscripciones en las catedrales de Murcia y Almería.

¿Un final irónico para el monumento?

La posibilidad de que el monumento a Franco acabe en una nave junto a los elementos del Carnaval no deja de tener un cierto simbolismo irónico. La fiesta más participativa y popular de la ciudad, que representa la alegría, la diversidad y la convivencia, podría convertirse en la custodia involuntaria de un símbolo que representa todo lo contrario. Queda por ver si esta solución provisional se convierte en definitiva o si, finalmente, el Ayuntamiento opta por un destino diferente para la escultura de Ávalos.

Lo que es seguro es que la decisión final no dejará indiferente a nadie y que el debate sobre la memoria histórica en Santa Cruz de Tenerife está lejos de cerrarse. Mientras tanto, la nave del Carnaval espera, dispuesta a acoger entre comparsas y disfraces a un testigo de piedra de un pasado que la ciudad parece decidida a dejar atrás.

 
 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *