El Carnaval vuelve a latir con fuerza en los ensayos. Y lo hace, una vez más, gracias al empuje de esas agrupaciones que construyen la fiesta desde la base. En esta ocasión, la murga Quisquillosas ha dado un paso al frente con un fichaje de altura: Sara Perdomo será su nueva armonizadora.

La propia agrupación lo anunciaba con emoción contenida y un mensaje cargado de futuro: “Ella será la encargada de guiarnos con ritmo, ilusión y muchísimas ganas en esta nueva aventura quisquillosa”. Unas palabras que no han tardado en hacerse virales entre los seguidores del carnaval más auténtico, ese que se teje con horas de ensayo, complicidad y mucho corazón.

¿Quién es Sara Perdomo?
Aunque todavía reservada en su exposición pública, Perdomo llega con el respaldo de una trayectoria vinculada al mundo de la música y la dirección vocal. Su nombre empieza a sonar fuerte en los círculos carnavaleros, no solo por su técnica, sino por esa capacidad innata para insuflar energía a un grupo cuando más lo necesita. En “Las Quisquillosas” confían en que su batuta —metafórica, porque en las murgas se manda con el alma y los oídos— marcará un antes y un después.

Una murga con personalidad propia
Quisquillosas no son nuevas en esto de hacer reír, criticar con ingenio y poner el contrapunto cómico a la fiesta grande. Con un nombre que ya anticipa picardía y desparpajo, esta murga busca consolidarse como una de las voces frescas del carnaval. Y para eso, la armonía lo es casi todo. De nada sirve la letra más ocurrente si el conjunto desafina o pierde el tempo.

Por eso la llegada de Sara Perdomo no es un mero cambio de cargo: es una declaración de intenciones. Quieren afinar, quieren emocionar y, sobre todo, quieren que el público las recuerde.

“Ritmo, ilusión y muchísimas ganas”
Esa es la triple promesa que Perdomo ya ha transmitido a sus nuevas compañeras. En un carnaval donde a veces priman los grandes espectáculos y las agrupaciones consagradas, murgas como  Quisquillosasy directoras como Sara Perdomo representan la savia nueva. Esa que no necesita focos desmesurados para brillar, porque su luz se enciende en cada ensayo, en cada acorde bien medido y en cada carcajada del público.

El mensaje de la murga, acompañado de un corazón morado y un emoticono musical, no ha pasado desapercibido. Cientos de seguidores ya han respondido con mensajes de ánimo y curiosidad. “¿Cuándo las vemos sobre las tablas?”, preguntan algunos. “Con Sara al frente, seguro que suenan de lujo”, aventuran otros.

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