El Carnaval Canario tiene nombres que van más allá de las reinas o los diseños. Uno de ellos es el de Aarón Cruz Cruz, un lagunero de nacimiento que ha convertido la percusión en un lenguaje propio. Actual director de batucada de la comparsa Los Valleiros, Cruz lleva desde 2001 al frente de este apartado fundamental de la agrupación, aunque su vínculo con los ritmos carnavaleros se remonta a mucho antes: a los dos años ya era componente de una batucada.
La historia familiar explica gran parte de esta vocación temprana. Sus padres formaban parte de Los Joroperos, una de las comparsas históricas del archipiélago. Aarón creció, literalmente, entre tambores, plumas y ensayos. Esa infancia inmersa en el universo de la fiesta le permitió absorber no solo la técnica, sino también una filosofía: la del esfuerzo colectivo, la disciplina musical y el respeto por la tradición.
Un director innovador y audaz
Quienes han trabajado con él destacan dos cualidades: creatividad y valentía. El propio Aarón Cruz se define como un director audaz, que no se conforma con repetir fórmulas. Su sello personal pasa por batucadas de ritmos melódicos y propuestas que miran más allá de la percusión tradicional. Para él, cada intervención rítmica debe contar una historia, un relato que se despliega a través de los golpes, las pausas y la intensidad.
Esa apuesta por la innovación le ha reportado un palmarés difícil de igualar. En su haber figuran 18 premios obtenidos en el prestigioso Concurso de Ritmo y Armonía, uno de los certámenes más exigentes del Carnaval Canario. Los dos últimos galardones los ha logrado de forma consecutiva al frente de Los Valleiros, lo que demuestra no solo la calidad de su trabajo, sino la consolidación de un proyecto con identidad propia.
Los Valleiros: ritmo con alma
La comparsa Los Valleiros, que dirige Aarón Cruz en su sección de percusión, se beneficia de esta mezcla de experiencia y vanguardia. Mantener un nivel competitivo alto durante más de dos décadas requiere algo más que golpear bien los tambores: exige una visión de conjunto, una capacidad para motivar a los músicos y una actualización constante del repertorio sin perder las raíces.
Cruz ha sabido equilibrar esos dos polos. Sus batucadas son reconocibles por su limpieza técnica, pero también por un componente narrativo que las diferencia. Cada salida al escenario o a la calle es, para él, una oportunidad de tejer emociones colectivas a través del ritmo.