El actor tinerfeño rememora en la radio sus inicios en Canal 7 del Atlántico, donde cubría la fiesta chicharrera, y confiesa que su salida a Madrid fue “una liberación”

Antes de triunfar en el teatro, el cine y la televisión nacional, Alejandro García fue la cara visible del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife para toda una generación. Con apenas 13 años, el intérprete se colaba cada día en los hogares de los tinerfeños como reportero de Canal 7 del Atlántico, una cadena local que marcó la década de los noventa en la Isla.

El actor ha desenterrado esos recuerdos en una conversación con Raúl Pérez en el popular programa radiofónico A las Bravas, donde ha repasado su precoz exposición mediática y la huella que dejó en él una experiencia única, intensa y profundamente ligada a la fiesta grande de la capital chicharrera.

Más de 20 horas al día en pantalla gracias al Carnaval

García ha explicado que el programa en el que participaba estaba centrado en el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, uno de los contenidos con mayor audiencia de la televisión autonómica. “Podía estar en pantalla 20 horas al día. Cualquier persona en Tenerife que tuviera tele, en algún momento me veía”, ha rememorado entre risas, pero también con la serenidad que dan los años.

El actor ha respondido con humor a la comparación que a menudo se hace con Macaulay Culkin, el niño prodigio de Solo en casa, aunque ha querido matizar que su experiencia fue muy distinta. “No hombre, nada que ver”, ha asegurado antes de lanzar una reflexión profunda sobre los efectos de una fama tan temprana: “La exposición es muy difícil de llevar. Estás en la casa de las personas y opinan sobre ti, tanto para bien como para mal, y eso pasa factura”.

El lado menos amable de ser el niño del Carnaval

Esa popularidad masiva, alimentada por el arrastre del Carnaval chicharrero, tuvo también su cara B. Alejandro García ha recordado situaciones límite para un adolescente: personas que le esperaban a la puerta de su casa, llamadas constantes y una sensación de falta de privacidad que marcó su adolescencia.

El Carnaval, que para millones de personas es sinónimo de alegría y escape, para él fue también un escaparate abierto las 24 horas del día. “Hubo algo de huida en mi salida de Tenerife”, ha confesado el actor, que a los 17 o 18 años tomó la decisión de trasladarse a Madrid. “Cuando llegué, sentí que fue una liberación”, ha admitido.

El Carnaval como forja de identidad

Pese a la dureza de aquellos años, el actor tinerfeño no guarda rencor ni amargura. Al contrario, ha querido poner en valor la experiencia y su vínculo con la fiesta que lo lanzó a la fama. “A todos nos toca algo que define quién eres hoy. Yo lo recuerdo con muchísimo cariño”, ha concluido.

García reconoce que aquellas jornadas interminables cubriendo desfiles, entrevistando a mascaritas y narrando en directo la euforia de la calle forman parte de su identidad. El Carnaval de Santa Cruz, con su luz, su ruido y su desmesura, fue su primera escuela de interpretación, aunque entonces no lo supiera.

Un actor consagrado con raíces carnavaleras

Hoy, Alejandro García es un intérprete de reconocido prestigio dentro y fuera de España, valorado por su versatilidad en teatro, cine y televisión. En 2023, la Fundación Diario de Avisos le concedió el Premio Taburiente, un galardón que distingue a personalidades destacadas del archipiélago.

Pero por mucho que su carrera haya crecido, el actor nunca ha olvidado sus orígenes. Aquel niño reportero que se paseaba entre comparsas y murgas con un micrófono en la mano sigue vivo en él. Y el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, esa fiesta que lo puso frente a las cámaras antes de tiempo, puede presumir de haber sido el trampolín de uno de los actores canarios con mayor proyección internacional.

Del asfalto chicharrero a las grandes pantallas: Alejandro García es, también, un hijo del Carnaval. 🎭📺

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