La cuarta y última fase del Concurso de Murgas Adultas del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife confirmó el gran momento que atraviesa el certamen. Lejos de ser una simple criba hacia la final, la noche se convirtió en una auténtica celebración del talento murguero, con actuaciones sólidas, propuestas variadas y un nivel artístico que mantuvo al público conectado de principio a fin.
Diablos Locos abrieron la fase con una actuación imponente que marcó el listón de la noche. Potencia vocal, espectáculo, emoción y una cuidada puesta en escena se combinaron en dos temas que conectaron de lleno con el público y que ya forman parte de lo más destacado del concurso. Una demostración de oficio, ambición y sentimiento murguero.
Tras ellos, Redoblonas afrontaron el difícil reto de estrenarse en el concurso adulto en un contexto de máxima exigencia. La murga mostró una propuesta trabajada, con intención humorística y un claro esfuerzo por encontrar su espacio propio, dejando buenas sensaciones de cara a su crecimiento futuro.
Desde Los Realejos, Irónicos aportaron una de las propuestas más musicales y sensibles de la fase. Con un repertorio cargado de identidad canaria, folclore y compromiso social, la murga convirtió la crítica en arte, firmando una actuación elegante y muy reconocida por el público, aunque finalmente no lograra el pase a la final.
Zeta Zetas regresaron con fuerza y una puesta en escena ambiciosa, combinando espectáculo, teatralidad y denuncia social. Su actuación dejó claro el carácter competitivo del grupo y su capacidad para abordar temas de actualidad con personalidad, reivindicando su sitio entre las murgas destacadas del concurso.
El cierre corrió a cargo de Diabólicas, que ofrecieron una actuación intensa y valiente, marcada por la reivindicación, la energía colectiva y un mensaje social firme. Su final, con un emotivo homenaje a las murgas que ya no salen, puso un broche cargado de simbolismo a una noche de gran nivel.
En conjunto, la cuarta fase dejó claro que el Concurso de Murgas Adultas vive un momento creativo brillante. Más allá de los nombres que accedan a la final, todas las murgas contribuyeron a una noche que engrandece el Carnaval y refuerza su papel como espacio de cultura, crítica y emoción compartida.