El nuevo concurso municipal contempla cabinas químicas y módulos sanitarios para atender los principales acontecimientos del calendario festivo, con un contrato prorrogable hasta cuatro años.

La organización de las fiestas de Santa Cruz de Tenerife prevé reforzar los servicios sanitarios portátiles destinados al público con una nueva contratación que supera los 303.000 euros anuales. La medida pretende dar cobertura a las numerosas celebraciones que se desarrollan en la capital tinerfeña, especialmente aquellas que congregan a miles de personas en espacios públicos, como el Carnaval.

La Entidad Pública Empresarial Fiestas de Santa Cruz, presidida por el concejal Javier Caraballero, ha sacado a concurso el suministro en régimen de alquiler de cabinas químicas y módulos sanitarios por un importe máximo de 303.820,08 euros al año, con impuestos incluidos.

La cantidad representa un incremento de 186.400,85 euros respecto al contrato licitado en octubre de 2024 para atender las necesidades festivas de 2025, cuyo presupuesto ascendía a 117.419,23 euros. No obstante, el importe del nuevo expediente constituye el límite económico previsto para la contratación y no un gasto que ya se haya ejecutado.

Publicado el pasado 23 de octubre, el procedimiento se encuentra en fase de presentación de ofertas. Según ha explicado Caraballero, la planificación contempla la prestación del servicio durante todo el año, inicialmente por dos ejercicios, con la posibilidad de ampliar su vigencia mediante dos prórrogas anuales.

360 cabinas químicas y seis módulos conectados al alcantarillado

El expediente diferencia dos modalidades de instalaciones. La primera corresponde a las cabinas químicas individuales, para las que se establece una dotación de referencia de 360 unidades, distribuidas entre los distintos acontecimientos del calendario. Esta cifra no implica que todas deban instalarse simultáneamente, ya que los equipos podrán trasladarse y reutilizarse en diferentes celebraciones.

Este apartado concentra una partida anual de 215.866 euros, incluido el IGIC. El importe debe cubrir tanto la disponibilidad de los equipos como las necesidades logísticas relacionadas con su colocación, retirada y traslado durante las distintas actividades.

El segundo bloque contempla el alquiler de seis módulos sanitarios conectados a la red de alcantarillado, con una asignación de 87.954 euros anuales, impuestos incluidos. La planificación económica toma como referencia diez jornadas de utilización por módulo, a razón de 1.370 euros diarios antes de impuestos.

Estas instalaciones permiten agrupar un mayor número de servicios higiénicos en puntos estratégicos y facilitar su uso durante los eventos con una elevada concentración de asistentes.

La suma de ambas partidas alcanza una base anual de 283.944 euros sin impuestos. Para los dos primeros años, el presupuesto máximo asciende a 607.640 euros, mientras que el valor estimado para el conjunto de los cuatro años posibles llega a 1.135.776 euros, sin incluir impuestos. Esta última cantidad contempla la eventual aplicación de las dos prórrogas previstas.

El problema de la higiene durante el Carnaval

La disponibilidad de aseos en la vía pública es una de las cuestiones que más dificultades plantea durante las grandes celebraciones multitudinarias. En Santa Cruz, la presencia de miles de personas en las calles durante el Carnaval obliga a reforzar los recursos para evitar que determinadas zonas se conviertan en focos de suciedad y malos olores.

La contratación impulsada en 2024 ya tenía entre sus objetivos mejorar esta situación, especialmente durante los bailes y las jornadas de mayor actividad nocturna. Aquel concurso reservaba 77.615 euros para cabinas individuales y otros 39.804 euros para módulos con aseos, hasta sumar 117.419,23 euros con impuestos.

Entre las soluciones planteadas entonces figuraban hasta 70 cabinas individuales para el Carnaval de Día y seis módulos sanitarios, equipados inicialmente con doce inodoros cada uno. Se estudiaron ubicaciones próximas al entorno de Correos, La Alameda y la plaza del Príncipe, procurando que los dispositivos no interfirieran en el desarrollo de los actos.

La instalación de estos módulos conectados a la red, junto con las labores de limpieza y mantenimiento, pretendía mejorar las condiciones higiénicas y reducir los vertidos en los espacios públicos.

Un servicio que va más allá de las carnestolendas

La experiencia de los últimos años evidencia que las necesidades sanitarias no se limitan al Carnaval. Durante la edición de 2025, el área municipal de Servicios Públicos comunicó el despliegue de aproximadamente 400 baños, sumando los recursos propios y los contratados por Fiestas.

Dentro de ese dispositivo, Fiestas aportó 185 cabinas químicas y seis módulos con un total de 52 puestos sanitarios. Estas cifras corresponden a una planificación concreta y no deben compararse directamente con las 360 cabinas previstas en el nuevo contrato anual, ya que las cantidades responden a periodos y necesidades diferentes.

El nuevo expediente contempla servicios para numerosas citas del calendario municipal, entre ellas pregones, escenarios, bailes de magos, celebraciones del Día de Canarias, ferias, exposiciones y encuentros musicales. También se incluyen necesidades asociadas a las tareas de montaje y desmontaje de infraestructuras.

La planificación de mayo recoge, por ejemplo, la previsión de 40 cabinas para el baile de magos y otras veinte para las actividades del Día de Canarias y el concurso de comidas. La distribución definitiva dependerá de las características de cada evento y de la afluencia prevista.

El reto: mejorar la limpieza y la convivencia

El incremento presupuestario pone sobre la mesa una cuestión fundamental para la organización de los grandes acontecimientos: disponer de suficientes aseos públicos, bien ubicados y en condiciones adecuadas de limpieza.

El resultado de la contratación se medirá no solo por el número de instalaciones disponibles, sino también por su accesibilidad, mantenimiento y capacidad para responder a los momentos de máxima afluencia.

Con una programación festiva que se extiende durante todo el año, Santa Cruz busca reforzar un servicio que, aunque suele quedar en segundo plano frente a los escenarios, las actuaciones y los grandes desfiles, resulta esencial para la comodidad de los asistentes y el cuidado del espacio urbano.

La expectativa es que la nueva dotación contribuya a reducir las colas, mejorar la higiene y evitar comportamientos incívicos, de modo que el disfrute de las fiestas pueda compatibilizarse con el respeto a las calles y a los vecinos de la capital tinerfeña.

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