El exterior del Mercado de La Salud ya no solo se repara: se viste de fiesta. Mientras las cuadrillas ultiman los trabajos de rehabilitación, el pincel del artista Eric Eyre da vida a un gran mural que honra a Esteban Reyes, leyenda viva del Carnacho chicharrero. La obra, lejos de ser un simple retrato, se convertirá en un abrazo colectivo a todas las modalidades de la fiesta.
El Carnaval de Santa Cruz de Tenerife no solo se siente en las batucadas o en las noches de concurso. También se esculpe, se pinta y se recuerda en cada rincón que ha sido testigo de su historia. Uno de esos espacios sagrados es el antiguo Mercado de La Salud, que desde hace décadas funciona como la casa grande de los colectivos carnavaleros.
Y ahora, esa casa comienza a lucir en su fachada un homenaje en toda regla. El artista Eric Eyre ha puesto manos a la obra para crear un gran mural dedicado a Esteban Reyes, un nombre inseparable de la comparsa y del sentir popular de la fiesta. Lo que comenzó como un tributo individual ha ido creciendo en concepción artística: finalmente, el mural también integrará guiños y referencias a las distintas agrupaciones, disfraces y modalidades que ensayan y conviven en el recinto.
De esta forma, la imagen de Esteban Reyes presidirá la entrada del mercado acompañada por la esencia colectiva del Carnaval. No en vano, el edificio alberga actualmente a 27 colectivos de la fiesta, además de la Asociación de Vecinos San Gerardo. Todos ellos comparten pasillos, sueños y, también, las carencias de un inmueble que poco a poco intenta recuperar su esplendor.
El Ayuntamiento capitalino ha destinado una inversión cercana a los 900.000 euros a esta rehabilitación, que pretende ser solo el primer gran paso para devolver la dignidad a un lugar profundamente arraigado en la memoria sentimental de los chicharreros. Las obras técnicas avanzan en paralelo a este gesto artístico, porque para los carnavaleros no basta con arreglar tuberías o sellar goteras: la identidad, el recuerdo y la emoción también necesitan restaurarse.
Así, entre andamios y brochas, el viejo Mercado de La Salud se prepara para seguir siendo, por fuera y por dentro, una de las grandes casas del Carnaval. Y Esteban Reyes, ahora inmortalizado en un mural, velará desde la fachada por cada ensayo, cada lentejuela y cada latido de una fiesta que no se rinde.