En el barrio santacrucero de La Salud, la convivencia entre vecinos y los grupos del Carnaval que ensayan en el antiguo mercado ha llegado a un punto crítico. A las quejas por la falta de aparcamientos se suma ahora la petición vecinal de que los veintiún colectivos festivos que utilizan el espacio sean reubicados fuera del entorno residencial, debido a las molestias generadas.

Ante la creciente tensión, el alcalde ha mediado entre ambas partes, y fruto de ese proceso de diálogo, la Concejalía de Patrimonio ha establecido un conjunto de normas de obligado cumplimiento, además de dos recomendaciones, con el fin de recuperar la tranquilidad en la zona.

Entre las nuevas medidas destaca la obligatoriedad de respetar los horarios establecidos para el uso de los locales, una de las principales exigencias vecinales. También se ha impuesto la prohibición expresa de llevar a cabo actividades fuera de los locales, después de que se detectaran celebraciones particulares como bautizos o incluso instalaciones improvisadas de piscinas, totalmente ajenas al uso previsto.

Asimismo, se limita el uso de los locales a las funciones recogidas en los estatutos de cada colectivo, excluyendo cualquier evento que se aparte de esos fines. El consistorio también ha prometido reforzar la vigilancia en los alrededores del antiguo mercado, con el objetivo de evitar comportamientos que alteren el descanso y la calidad de vida del vecindario.

Estas acciones buscan poner fin a una situación que los residentes califican de insostenible, y que ha deteriorado el clima en una zona tradicionalmente tranquila. La aplicación de estas medidas será clave para determinar si es posible mantener la actividad cultural sin sacrificar el bienestar ciudadano.

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