La emblemática agrupación, que anunció un parón tras 52 años de trayectoria, se integra en el proyecto joven de Los Avispados para garantizar su continuidad y aportar su experiencia, tradición y espíritu crítico a los próximos carnavales.
El panorama murguero de Tenerife suma un nuevo capítulo con el anuncio de la incorporación de la histórica murga Ni Pico Ni Corto al proyecto de Los Avispados. La noticia, difundida a través de las redes sociales de la agrupación, marca el inicio de una nueva etapa que une experiencia, tradición e ilusión de cara a los próximos carnavales, escasos meses después de que Ni Pico Ni Corto comunicara su decisión de no participar en el concurso por falta de componentes.
Una unión que mira al futuro sin renunciar a las raíces
La unión supone un paso importante para ambas formaciones. Por un lado, Los Avispados continúan consolidando un proyecto joven que ha ido ganando presencia dentro del ámbito carnavalero. Desde su creación, la murga ha apostado por la participación, el trabajo colectivo y la defensa de los valores tradicionales de las agrupaciones críticas y satíricas que forman parte de la esencia del Carnaval de Tenerife. Precisamente, en la pasada edición, Los Avispados ya reforzaron a Ni Pico Ni Corto, según se recoge en informaciones anteriores.
Por otro lado, la incorporación de Ni Pico Ni Corto aporta al proyecto el legado de una de las murgas más reconocidas de la historia reciente del carnaval chicharrero. Fundada en 1973 en el popular barrio de El Toscal —cuando el Carnaval aún no era oficial—, Ni Pico Ni Corto se convirtió con el paso de los años en una referencia dentro del concurso de murgas adultas, destacando por su estilo crítico, su capacidad interpretativa y la conexión lograda con el público.
Una trayectoria de más de medio siglo
La murga debutó en las Fiestas de Invierno de 1973 animando las calles de El Toscal, fundada por Abelardo Díaz, Alberto Mas, Marcelino Esteves Lorenzo, Francis Aroca y Domingo Ortega. Nació como murga infantil bajo el nombre Ni Corto-Ni Pico, y no fue hasta 1982 cuando dio el salto a la categoría adulta y adoptó el nombre con el que ha hecho historia: Ni Pico-Ni Corto. Es la cuarta sociedad más antigua de la fiesta, solo por detrás de Ni Fú-Ni Fá, Triqui-Traques y Diablos Locos.
A lo largo de su trayectoria, la murga cosechó importantes reconocimientos en los concursos del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, formando parte de una generación de agrupaciones que contribuyeron a engrandecer la modalidad murguera. Sus letras, cargadas de ironía y denuncia social, así como su particular puesta en escena, dejaron huella en varias generaciones de aficionados.
Más allá de los premios obtenidos, Ni Pico Ni Corto destacó por convertirse en una auténtica escuela de murgueros. Numerosos componentes que pasaron por sus filas continuaron vinculados al carnaval desde distintas agrupaciones y ámbitos organizativos, contribuyendo al crecimiento de la fiesta.
El parón anunciado y el nuevo horizonte
En septiembre de 2025, el presidente de Ni Pico-Ni Corto, Fino Díaz, anunciaba con lágrimas en los ojos que la murga no participaría en el concurso del siguiente Carnaval. La falta de componentes y el escaso interés de las nuevas generaciones por los ensayos habían pasado factura a una institución que, además, arrastraba nueve ediciones sin lograr el pase a la final.
“Las malas gestiones pasadas y la mala publicidad han dejado una huella que desanima a los nuevos componentes”, confesaba entonces Díaz, quien como pensionista había tenido que pagar facturas de agua, luz y sueldos de su propio bolsillo. A pesar de todo, insistía en que no se trataba de un adiós definitivo: “No cerramos la puerta, solo hacemos un alto”.
El director artístico, Lorenzo Marichal, explicaba que la decisión no era artística sino práctica, y que el objetivo era volver con un proyecto renovado. Ese proyecto ahora encuentra materialización en la unión con Los Avispados, que permite mantener vivo el espíritu de una agrupación que ha sido seña de identidad del Carnaval chicharrero.
Pasado, presente y futuro del Carnaval
La unión anunciada ahora representa mucho más que la incorporación de componentes o experiencia. Supone la continuidad de una historia que forma parte del patrimonio carnavalero de Tenerife. El legado de Ni Pico Ni Corto encuentra así una nueva vía para mantenerse vivo, integrándose en un proyecto que mira al futuro sin renunciar a las raíces que han definido durante décadas a las murgas de la isla.
La noticia ha sido recibida con entusiasmo por aficionados y carnavaleros, quienes han expresado en redes sociales su satisfacción por ver cómo una agrupación histórica encuentra continuidad dentro de una nueva formación. Muchos coinciden en señalar que esta alianza puede aportar una combinación de veteranía y renovación capaz de fortalecer el proyecto de Los Avispados en los próximos años.
A la espera de conocer más detalles sobre la composición definitiva de la agrupación y sus objetivos para el próximo Carnaval, la unión entre Los Avispados y Ni Pico Ni Corto ya se perfila como una de las noticias más destacadas del ámbito murguero en los últimos tiempos. Una fusión de pasado, presente y futuro que mantiene vivo el espíritu de una de las expresiones más emblemáticas del Carnaval de Tenerife, aquella que, como recordaba su famoso pasacalle, lleva “paseando por las calles de El Toscal” más de cinco décadas de historia, crítica y sentimiento.