El Carnaval de Santa Cruz de Tenerife es memoria colectiva, pasión popular y, sobre todo, un mosaico de protagonistas anónimos y nombres inolvidables. Sin embargo, cada cierto tiempo surge una polémica que nos recuerda lo difícil que resulta plasmar décadas de historia en un solo gesto. La última ha tenido como escenario el Mercado de la Salud y el mural dedicado al Carnaval, una obra que, para muchos, ha generado más preguntas que aplausos.

El origen de la reflexión

El carnavalero Juan José Monzón Gámez ha planteado una reflexión pausada y documentada que invita a pensar más que a confrontar. Según su escrito, los grupos del mercado —murgas, rondalla, grupo coreográfico, agrupaciones musicales, comparsas y Canción de la Risa— no lograron ponerse de acuerdo para elegir un mural que representara a todos. Y mientras unos pocos alzaron la voz por intereses particulares, la decisión final ya estaba tomada por el Ayuntamiento de Santa Cruz, saltándose, en su opinión, muchos detalles destacados referentes a la historia del Carnaval.

El problema de fondo

Quien contempla el mural podría pensar que está dedicado al fundador de las comparsas de Santa Cruz. Pero Monzón Gámez sostiene que eso no se ajusta a los hechos históricos. Y enumera nombres que, a su juicio, merecían al menos una mención: Manuel Monzón (Rumberos y fundador de las comparsas en 1965), Ignacio Vázquez (Sudamericanos 1969 y Danzarines Canarios 1972), Vicente Cruz (Cariocas 1969), Luis G. Zuppo (Los Sambas 1970) y posiblemente también Domingo “El Gomero” (Rio Grande del Sur por aquellas fechas). Un dato que aporta como contexto: la comparsa Brasileiros es de 1972, porque en las Fiestas de Invierno de 1971 sus integrantes aún estaban en Los Rumberos.

Reconocimiento sin disputa

Eso sí, Monzón Gámez reconoce sin ambages otros merecimientos del homenajeado: su labor como impulsor del Paseo Romero de Santa Cruz, su dedicación como custodio de la Ermita de Regla y sus victoriosos concursos de comidas típicas en las Fiestas de Mayo. «En eso no hay discusión», escribe. El problema no es la persona, sino lo que el mural omite.

Alternativas planteadas

La reflexión no se queda en el reproche. Propone alternativas que, con el beneficio de la retrospectiva, parecen hasta obvias. Una primera opción: un mural que incluyera todos los anagramas y nombres de los grupos que han estado o están en el mercado, como memoria viva de décadas de ensayos y concursos. Una segunda: un dibujo coral de los personajes entrañables del Carnaval desde 1961, como Fidel, Cantinflas, Miss Pegui, Vadita, Chiquito, Popeye, La Señora y el Caballero, El Cartel Viviente, entre otros. Y una tercera: un espacio dedicado a carnavaleros importantes que ensayaron o llevaron sus grupos en ese mercado, mencionando nombres como Jackie Romero, Marcelo Santana, Doña Germi, Lali, Ángeles Couto, Chago Ledesma, Berto Marichal, Juanma el Chulo, Pabli, Pepín Guiance, Simón, Juan Carlos Fuentes o Paqui.

El fondo del debate

El Mercado de la Salud ya lleva el nombre del homenajeado desde hace años. Un reconocimiento más que importante, como el propio Monzón Gámez admite. Por eso, argumenta, el mural podría haber sido otra cosa: la representación de todo el Carnaval en una sola imagen. Algo similar al cuadro que cuelga en una pared del Organismo de Fiestas. Una forma, en sus palabras, de «llevar indirectamente la Plaza de España al Barrio de La Salud». En su momento, añade, la mayoría de las asociaciones culturales y carnavaleras supuestamente estaban de acuerdo con una visión más colectiva.

Más allá de quién tiene razón en cada nombre o fecha concreta, la reflexión deja una enseñanza clara: cuando se homenajea el Carnaval, se homenajea a un monstruo de mil cabezas. Cualquier iniciativa que ignore esa diversidad —por voluntad propia o por omisión— corre el riesgo de empobrecer la historia. El mural del Mercado de la Salud no es malo por lo que muestra, sino por lo que deja fuera. Y quizá ese sea el verdadero debate que merece la pena tener: no con bronca, sino con el afán sincero de construir entre todos un Carnaval más justo con su propia memoria.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *