La murga infantil participa en una jornada con los niños y niñas del campamento organizado por FIMAPA y Baifitos

El Carnaval volvió a convertirse en protagonista de una jornada dedicada a los más pequeños de la casa de la mano de la murga infantil Los Tictactitos, que compartió una experiencia muy especial con los niños y niñas participantes en el campamento organizado por FIMAPA y Baifitos.

La iniciativa permitió a los integrantes de la murga acercarse a las nuevas generaciones y compartir con ellas una parte de la historia, la cultura y la pasión que rodean al Carnaval. Una actividad que, más allá de la diversión, puso de manifiesto la importancia de mantener viva una tradición que se transmite de generación en generación.

Durante la jornada, los participantes pudieron disfrutar de diferentes propuestas relacionadas con el mundo carnavalero. Entre ellas destacó un divertido taller de pintacaras, que permitió a los niños y niñas dar rienda suelta a su creatividad y sentirse por un día parte de la fiesta.

Los Tictactitos también ofrecieron una exhibición de sus disfraces, acercando a los pequeños los elementos que forman parte de la identidad de la murga y mostrando el trabajo y la ilusión que hay detrás de cada Carnaval.

La jornada se completó con una charla carnavalera, en la que los integrantes de Los Tictactitos compartieron experiencias, recuerdos y tradiciones vinculadas a esta celebración. Un encuentro intergeneracional que sirvió para explicar que el Carnaval no se limita a los meses en los que las calles se llenan de color, música y disfraces, sino que forma parte de una cultura que necesita ser cuidada y transmitida.

Desde la murga quisieron agradecer a FIMAPA y Baifitos la oportunidad de formar parte de esta actividad y de poder compartir con los niños y niñas «un poquito de lo que somos y de lo que significa ser Tictactitos».

Una jornada que deja, sobre todo, un mensaje claro: el futuro del Carnaval pasa también por acercarlo a los más pequeños y despertar en ellos la misma ilusión que generaciones anteriores han sentido por esta fiesta.

Porque mientras haya niños y niñas dispuestos a disfrazarse, cantar, jugar y descubrir nuestras tradiciones, la magia del Carnaval seguirá viva.

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