El Carnaval de Santa Cruz de Tenerife siempre ha sido uno de los mejores embajadores de la isla más allá de nuestras fronteras. A lo largo de su historia han sido numerosas las iniciativas impulsadas para proyectar internacionalmente una fiesta considerada una de las más importantes del mundo y reconocida como Fiesta de Interés Turístico Internacional.
Entre aquellas propuestas que hoy pueden parecer una auténtica utopía figura una que se planteó durante la etapa de Maribel Oñate al frente de la Concejalía de Fiestas, siendo alcalde José Emilio García Gómez. La idea consistía en promocionar el Carnaval chicharrero en la ciudad italiana de Venecia, llegando incluso a contemplarse la posibilidad de exhibir uno de los espectaculares trajes del Carnaval sobre una góndola recorriendo los emblemáticos canales venecianos.
Aunque el proyecto nunca llegó a consolidarse como una gran acción promocional de alcance internacional, la iniciativa refleja el empeño que existía entonces por situar al Carnaval de Santa Cruz en los principales escaparates turísticos del mundo. Venecia, cuyo carnaval es uno de los más conocidos y prestigiosos de Europa, parecía un escenario ideal para mostrar el colorido, la fantasía y la espectacularidad de las creaciones carnavaleras tinerfeñas. El carnaval veneciano mantiene una estrecha relación con sus tradicionales desfiles acuáticos y sus famosas góndolas, símbolos universales de la ciudad italiana.
No fue la única ocasión en la que el Carnaval sirvió como carta de presentación de Tenerife en el exterior. Años atrás, una destacada comitiva carnavalera participó en la iniciativa Europalia, llevando la cultura festiva canaria a diversos países europeos. Del mismo modo, el hermanamiento con Brasil permitió estrechar lazos con una de las grandes referencias mundiales del carnaval, reforzando la proyección internacional de la fiesta chicharrera, o llevar a una comparsa y la Reian del carnaval hasta los pies de la Torre Eiffel.
Sin embargo, muchos veteranos del Carnaval coinciden en señalar que en los últimos años la presencia exterior de la fiesta se ha reducido considerablemente. Las grandes acciones promocionales impulsadas desde las instituciones han dado paso, en numerosas ocasiones, al esfuerzo de agrupaciones y colectivos que mantienen viva la difusión internacional del Carnaval por iniciativa propia.
Un ejemplo destacado es el de la comparsa Los Joroperos, que cada verano participa en actuaciones y festivales en distintas localidades de Francia, llevando la música, el baile y el espíritu del Carnaval de Santa Cruz a escenarios europeos. Gracias a iniciativas como esta, la fiesta continúa cruzando fronteras y manteniendo vivo su papel como uno de los principales símbolos culturales y turísticos de Tenerife.
Quizá aquella imagen de un traje de reina navegando por los canales de Venecia nunca llegara a hacerse realidad, pero sigue siendo el reflejo de una aspiración compartida durante décadas: que el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife continúe conquistando el mundo.