La agrupación grancanaria regresa de Tenerife tras ser invitada de honor en la gala de presentación de la histórica murga icodense, en un acto que califican de “excelente” y cargado de fraternidad murguera.
El espíritu de hermandad carnavalera ha vuelto a cruzar el charco que separa las islas capitalinas. La murga Los Chancletas ha regresado a Gran Canaria con “el corazón lleno” después de una intensa y emotiva visita a la isla de Tenerife, donde fueron invitados de honor para un evento especial: la gala de presentación del 35º aniversario de la murga Los Tiralenguas, celebrada en Icod de los Vinos.
A través de un comunicado en sus redes sociales, la agrupación ha expresado su “más profundo agradecimiento y felicitación” a la murga anfitriona, no solo por la invitación, sino también por la “excelente organización, la atención y el trato recibido”. Para Los Chancletas, la experiencia ha sido un “gran placer” que trasciende lo meramente festivo.
Un encuentro que fortalece la comunidad murguera
El viaje sirvió para algo más que asistir a una presentación; fue una oportunidad para el encuentro y el refuerzo de lazos entre agrupaciones de distintas islas. En la gala, Los Chancletas coincidieron y compartieron escenario con otras murgas tinerfeñas, destacando especialmente la compañía de Los Simplones y Guachinquietas.
Este contacto directo entre formaciones de ambos archipiélagos es valorado como un elemento fundamental para enriquecer el tejido cultural carnavalero. “Hemos podido estrechar más lazos en este hobbie que nos une”, señaló la murga grancanaria, subrayando el sentido de comunidad y el lenguaje común que existe más allá de las diferencias insulares.
Un gesto de fraternidad en un aniversario histórico
Ser invitada a un aniversario tan redondo como el 35º de una murga con tanto bagaje como Los Tiralenguas es un reconocimiento al prestigio y la trayectoria de Los Chancletas. La presencia de una agrupación foránea en un acto tan íntimo y significativo para la murga local habla de un respeto mutuo y una voluntad de crear puentes.
Este tipo de intercambios, que van más allá de la simple participación en concursos oficiales, son los que alimentan la esencia comunitaria y fraternal del Carnaval. Demuestran que, detrás de la competencia en los escenarios, existe una red de apoyo, admiración y complicidad que fortalece a todo el movimiento.
La experiencia de Los Chancletas en Icod deja así un doble legado: el recuerdo imborrable de una noche de celebración y el refuerzo de un vínculo interinsular que promete seguir creciendo. La fiesta, una vez más, demuestra ser el mejor embajador de la unidad canaria.