La Justicia ha ordenado la retirada cautelar de contenidos publicados por Rudy Ruymán en sus perfiles de Telegram, X e Instagram, en el marco de una investigación por un posible delito de incitación al odio contra personas migrantes. La medida llega después de que el propio Ruymán denunciara a letristas de las murgas Mamelucos y Trapaseros por las letras que le dedicaron en el Carnaval de Tenerife.
Aquellas letras, que él consideró ofensivas y por las que llegó a reclamar responsabilidades, señalaban precisamente el carácter xenófobo y ultraderechista de su discurso público. Ahora, la decisión judicial coloca de nuevo el foco sobre el contenido de sus redes y da otra lectura a lo que las murgas cantaron sobre él.
Según Acción Contra el Odio, el procedimiento se inició tras una denuncia por publicaciones en las que se difundían bulos racistas y se vinculaba inmigración con delincuencia. La Fiscalía Provincial de Santa Cruz de Tenerife apreció indicios de un posible delito de incitación al odio recogido en el artículo 510 del Código Penal.
El Tribunal de Instancia número 5 de Santa Cruz de Tenerife acordó la retirada cautelar de esos contenidos después de que Ruymán declarara ante el juez. La orden afecta a mensajes publicados en redes sociales y canales digitales, donde, según la denuncia, se criminalizaba a personas migrantes y se alentaba un clima de hostilidad contra ellas.
La resolución judicial contrasta con la denuncia presentada por Ruymán contra letristas de Mamelucos y Trapaseros, a quienes acusó de haberlo señalado falsamente como racista durante el concurso de murgas. El caso provocó entonces un debate sobre los límites de la sátira carnavalera y la libertad de expresión en el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife.
Sin embargo, la retirada cautelar de sus contenidos refuerza el debate de fondo: las murgas no cantaban en el vacío. Sus letras partían de un discurso público ya cuestionado por colectivos antirracistas y ahora examinado por la Justicia bajo la sospecha de delito de odio.
En el Carnaval de Tenerife, las murgas han ejercido históricamente una función de crítica social. Cantan a la actualidad, a la política y a los problemas colectivos con ironía, humor y denuncia. Por eso, el caso Ruymán conecta directamente con el debate sobre lo que cantan las murgas del Carnaval de Tenerife: no solo hacen espectáculo, también interpretan y cuestionan la realidad social que las rodea.
La pregunta ya no es solo si una murga puede llamar racista o fascista a una figura pública dentro de una letra satírica. La cuestión es qué ocurre cuando, meses después, un juzgado ordena retirar contenidos de esa misma persona por una investigación relacionada precisamente con discursos de odio.