El comunicador defiende el carácter libre, transgresor y espontáneo de la fiesta capitalina y sitúa el parque de Santa Catalina como uno de sus grandes símbolos, especialmente por su vinculación histórica con el colectivo LGTBIQ+.

El Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria debe conservar su esencia popular, su libertad y ese componente imprevisible que lo convierte en una celebración diferente. Esta es la reflexión que ha trasladado el comunicador Kiko Barroso en una entrevista concedida a Volcanicacommunity, en la que ha defendido la necesidad de devolver a la calle el protagonismo que considera fundamental para la identidad de la fiesta.

La información, publicada por el diario La Provincia este martes 6 de octubre, recoge las declaraciones de Barroso sobre la personalidad del Carnaval capitalino, al que define como una celebración «anárquica», entendiendo ese concepto como una expresión de espontaneidad, transgresión y libertad. En su opinión, estas características forman parte del ADN de una ciudad abierta y cosmopolita, donde el Carnaval se convierte en un espacio para romper convencionalismos y expresarse sin ataduras.

En su intervención, el comunicador pone el foco en el parque de Santa Catalina, escenario emblemático de la celebración y lugar que considera esencial para comprender la dimensión social y cultural de estas fiestas.

Santa Catalina, un símbolo de libertad

Barroso establece una comparación entre Santa Catalina y Chueca, el conocido barrio madrileño vinculado a la visibilidad y reivindicación de los derechos LGTBIQ+. Con esta referencia, pretende destacar la importancia que el parque grancanario ha tenido para muchas personas como espacio de encuentro, diversidad y libertad.

Su reflexión reivindica el papel de Santa Catalina en la historia del Carnaval y su conexión con quienes han encontrado en estas fiestas un entorno para mostrar su identidad y vivir la celebración sin prejuicios.

Más allá de su dimensión festiva, el parque representa, desde esta perspectiva, un punto de encuentro en el que confluyen distintas formas de entender y disfrutar el Carnaval. Una identidad que, para Barroso, debe seguir preservándose frente a cualquier circunstancia que pueda alejar la celebración de sus raíces populares.

La Gala Drag, referente de la transgresión carnavalera

Otro de los elementos destacados por el comunicador es la Gala Drag Queen, un espectáculo que considera fundamental para proyectar la personalidad más atrevida y transgresora del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria.

Barroso reconoce la aportación de esta cita a la evolución de la fiesta, especialmente por su capacidad para visibilizar la diversidad y convertir la libertad de expresión en una de sus principales señas de identidad.

Sin embargo, su reflexión no se limita al escenario ni a los grandes espectáculos. El comunicador considera que el espíritu que ha impulsado la Gala Drag debe tener también su reflejo en las calles, donde la participación ciudadana y la convivencia constituyen una parte esencial de la experiencia carnavalera.

Una llamada a recuperar el Carnaval popular

La principal reivindicación de Kiko Barroso pasa por reforzar el Carnaval de calle y devolver a Santa Catalina el protagonismo que, a su juicio, merece dentro de la celebración.

Su planteamiento sitúa a la ciudadanía como pieza clave para mantener viva esa esencia. La fiesta, defiende, no puede entenderse únicamente a través de sus galas y actos oficiales, sino también mediante la participación espontánea de quienes salen a disfrutarla y contribuyen a construir su ambiente.

Las palabras del comunicador llegan en un contexto en el que el Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria afronta importantes debates sobre su organización y el desarrollo de algunos de sus actos. En este escenario, su mensaje recupera una cuestión central: cómo proteger la identidad de una celebración que ha hecho de la diversidad, la creatividad y la libertad algunas de sus principales señas de identidad.

La defensa de Santa Catalina y del Carnaval popular se convierte así en el eje de su reflexión. Para Barroso, preservar el carácter abierto y transgresor de estas fiestas pasa por mantener viva la participación en la calle y garantizar que la ciudadanía continúe siendo protagonista de una de las grandes celebraciones de Gran Canaria.

 

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