Fotografías de Juan José Monzón en Facebook

“Por fuera está bonito, pero por dentro se ven las miserias”. La frase, repetida entre los carnavaleros de Santa Cruz de Tenerife, resume la doble realidad del antiguo Mercado de La Salud. Convertido en un templo de la fiesta durante décadas, el inmueble comienza a lucir una piel renovada, aunque sus entrañas siguen mostrando las heridas del abandono.

El Carnaval de Santa Cruz late con fuerza en cada rincón del viejo mercado. Sus muros han sido testigos de incontables ensayos, ilusiones y disfraces. Sin embargo, quien traspasa la fachada se topa con una verdad incómoda: dentro de los locales persisten las carencias, las humedades históricas y una infraestructura eléctrica que rozaba lo precario.

El Ayuntamiento capitalino ha querido maquillar la piel del edificio. Entre andamios, nuevas ventanas y parches en la cubierta, las obras avanzan para frenar las filtraciones que durante años castigaron la estructura. Según Javier Rivero, concejal de Obras e Infraestructuras, la intervención exterior estará lista previsiblemente a finales de julio. Pero el camino no ha sido fácil: un invierno especialmente lluvioso complicó los trabajos y, paradójicamente, aumentó las goteras mientras se intentaban sellar.

Uno de los logros más destacados ha sido la sustitución de la antigua red de agua potable. Antes, una única acometida general obligaba a cortar el suministro de todo el mercado para localizar una fuga. «Las tuberías estaban ocultas en muros muy gruesos», admite Rivero. Ahora, con tuberías vistas y redes individualizadas, se podrá reparar sin derribar paredes ni dejar a nadie sin agua.

Pero el gran escollo, el que más duele a los colectivos del Carnaval, sigue siendo el interior. La envolvente del edificio —cubiertas, fachadas y metacrilatos en los pasillos— mejora día a día. Las viejas ventanas de hierro, rotas o sin cristales, han dado paso a nuevas carpinterías que aíslan mejor del exterior. Sin embargo, los grupos que ensayan en sus locales aún conviven con humedades enquistadas, baños deteriorados y espacios comunes descuidados.

El Consistorio promete que no se detendrá aquí. Se ha iniciado ya la modernización eléctrica, centralizando contadores y renovando una red que hasta ahora obligaba a muchos locales a compartir un único contador general, con los riesgos que eso conllevaba. Más adelante, llegarán las mejoras en aseos, reparaciones interiores y el acondicionamiento de las zonas comunes.

Eso sí, el Ayuntamiento descarta cualquier intervención integral en los locales antes del próximo Carnaval. Nadie quiere tocar la fiesta. Los ensayos volverán en septiembre con la parte exterior ya rehabilitada, pero con las tripas del mercado aún pidiendo a gritos una transformación que no llegará, al menos, hasta después de que pase la marea de disfraces y comparsas.

Mientras tanto, el viejo Mercado de La Salud sigue siendo una metáfora viva de tantos carnavales: hermoso por fuera, pero con las miserias a flor de piel cuando se levanta el disfraz.

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