Diseñadores, artesanos y profesionales de Europa, África y América analizan en Tenerife cómo garantizar el relevo generacional, impulsar la formación y hacer más sostenible una de las grandes expresiones de la cultura popular.

El Carnaval no solo se construye sobre los escenarios. Detrás de cada fantasía, traje y espectáculo hay meses de trabajo, creatividad y conocimiento artesanal. Con esta idea como punto de partida, Tenerife acogió este jueves el segundo Congreso Internacional de Profesionalización del Carnaval, un encuentro que reunió en TEA Tenerife Espacio de las Artes a especialistas de distintos países para debatir sobre el presente y el futuro de los oficios vinculados a estas fiestas.

Organizado por el Cabildo de Tenerife y la Asociación de Diseñadores y Artesanos del Carnaval de Tenerife, con la colaboración del Ayuntamiento de Santa Cruz y el Gobierno de Canarias, el congreso puso el foco en la formación, la conservación de las técnicas tradicionales, la innovación y las oportunidades laborales que genera el sector.

La presidenta del Cabildo, Rosa Dávila, destacó el papel de diseñadores y artesanos en la conservación del patrimonio cultural carnavalero, subrayando la importancia de transmitir sus conocimientos a las nuevas generaciones. En la misma línea, el consejero insular de Empleo, Educación y Juventud, Efraín Medina, defendió la formación y el reconocimiento profesional como herramientas para asegurar la continuidad de estos oficios.

Por su parte, el viceconsejero de la Presidencia del Gobierno de Canarias, Alfonso Cabello, puso en valor la capacidad del Carnaval para generar empleo, dinamizar la economía y proyectar la imagen de Tenerife más allá de las fronteras del archipiélago. El alcalde de Santa Cruz, José Manuel Bermúdez, recordó que la fiesta es el resultado del talento y la dedicación de numerosas personas que trabajan durante todo el año.

La jornada se articuló en cuatro mesas de debate. Los participantes abordaron la diversidad cultural de los carnavales y su evolución internacional, el impacto económico y social de estas celebraciones, los modelos de gestión responsable y los desafíos ambientales. También analizaron nuevas fórmulas de patrocinio, herramientas tecnológicas y las perspectivas de futuro de la creación artística.

Las experiencias de Santa Cruz de Tenerife, Águilas, Venecia y Luanda permitieron compartir diferentes formas de entender y organizar estas celebraciones, junto a aportaciones de representantes de Los Indianos de La Palma, la Universidad de La Laguna y el Carnaval de Frontera, en El Hierro, entre otros participantes.

El encuentro concluyó con una reflexión sobre la necesidad de preservar el patrimonio cultural inmaterial sin renunciar a la innovación. Un desafío que sitúa a los profesionales en el centro del debate: garantizar que los conocimientos artesanales sigan vivos, que las nuevas generaciones encuentren oportunidades en el sector y que el Carnaval continúe evolucionando sin perder su identidad.

La segunda edición de este congreso refuerza así una idea fundamental: para garantizar el futuro del Carnaval, también hay que proteger y reconocer a quienes lo hacen posible con sus manos, su talento y su trabajo.

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