Maca Perdomo, directora de Las Sargoriás, y Ayoze Sarabia, de Los Gambusinos, explican el complejo proceso de creación de unas letras que conjugan métrica, humor y reivindicación social.

Detrás de cada estribillo que el público corea hasta la extenuación, de cada disfraz que deslumbra sobre las tablas y de cada puesta en escena que arranca aplausos, hay un trabajo silencioso que comienza meses antes de que arranque el Carnaval. Este año, tanto las murgas majoreras como las chicharreras han vuelto a demostrar su talento, con especial mención para la actuación de Trapaseros en la final del concurso insular de Santa Cruz de Tenerife, donde compartió escenario con artistas como Rosana, Los Sabandeños y Efecto Pasillo. Pero más allá de los focos, el corazón de la fiesta late en las letras.

Para desentrañar el misterio de cómo se construyen esas canciones que el público termina tarareando, hablamos con dos referentes del género en Fuerteventura. Una de ellas es Maca Perdomo, directora de Las Sargoriás, formación que este año ha sido distinguida con el premio Esencia Murguera, un galardón que otorga la Federación de Murgas Majoreras y que le fue entregado por Fátima Afonso, presidenta de Las Zarandajas.

Del pensamiento a la melodía: el método de una compositora

Preguntada por su proceso creativo, Maca desgrana una metodología que combina intuición y oficio. “Cada letrista tendrá su método. Yo primero pienso en lo que quiero escribir o la crítica que quiero mandar”, explica. Este año, su murga abordó la problemática de la estabilización del profesorado en Canarias, un tema que requería un tratamiento contundente. “Pensé en un tema cañero, que tenga mucho contenido, donde pueda meter todo lo que quiero decir, y empiezo a buscar las canciones, un pop o un merengue que me dé pie a decir todo eso, que tenga un estribillo cañero, con varias estrofas que vayan en ascenso”.

La elección del ritmo, subraya, no es casual ni arbitraria. “Si hablamos de humor vamos a temas más comerciales, utilizamos reguetones que den pie a una parodia, a un cachondeo o a un tema cotidiano. En cambio, si quiero dar pie a una reflexión o pensamiento, busco un tema más lento para explicar las cosas con calma y luego puedo ir más rápido”. Perdomo, que este año ha impartido un taller de composición de letras en Villaverde, insiste en la importancia de esta sintonía entre fondo y forma: “Creo que es importante porque cualquier canción no vale para todo, no llega igual”.

El desafío de contar siempre algo nuevo

Una de las grandes dificultades a las que se enfrentan las letristas majoreras, reconoce Maca, es la sensación de que en Fuerteventura “todo está cantado”. Sanidad, educación, la necesidad de salir de la Isla para realizar determinados trámites… los temas recurrentes amenazan con la repetición. “Este año profundizamos en el turismo porque todo está enfocado en el turismo y los comercios, el hecho de que nos estamos quedando sin vivienda, y la dificultad es enfocar una letra sin caer en la repetición, que la gente la encaje diferente. Igual estás contando lo mismo, pero ahí juega la temática de la canción y cómo se ironice”.

En su caso, Las Sargoriás optaron por ironizar sobre los empadronamientos. “Sentamos a esas personas para que escucharan que la Isla es muy bonita, pero los majoreros estamos sufriendo todos esos problemas de la masificación”, explica. Para que el mensaje calle, Perdomo defiende que la técnica es tan importante como el contenido: “Si escuchas una canción que se adapta a la melodía, con una métrica bien colocada y una rima bien hecha se entiende mucho mejor y llegamos al público, y eso se nota en su rápida respuesta y aplausos”.

Sobre el premio recibido, Maca confiesa que fue una emoción especial. “Es un orgullo ser un referente y me siento muy agradecida porque es un reconocimiento a una trayectoria. Llevo 20 años en Sargoriás, pero también he colaborado en letras con la infantil Garabatos. Todo lo hago encantada porque para mí el Carnaval es una forma de vida”, afirma la murguera norteña.

Trabajo en equipo y emociones compartidas

Los Gambusinos, por su parte, han vuelto a destacar por unas letras cuidadas que son fruto del trabajo coral. Su director, Ayoze Sarabia, explica que la composición es un proceso compartido. “A mí me encanta componer. Nos reunimos y pensamos en temas actuales, y siempre sale algo”, relata. Este año, la murga hizo un guiño a México en el Carnaval de Las Palmas, pero el momento más emotivo llegó con el homenaje a la Asociación Asomasamen. “Subió al escenario con nosotros y desplegó la pancarta ‘la salud mental es un derecho’, emocionando al público y a toda la murga”, recuerda Sarabia.

Para Los Gambusinos, la composición no es un capricho sino un compromiso que exige dedicación. “Lleva muchas horas de trabajo y de música para sentir la canción y llegar a la gente. Es un trabajo complejo y muy bonito, y hemos ido aprendiendo con el paso de los años”, concluye el director.

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