En tiempos donde el ruido cotidiano intenta silenciar lo colectivo, la murga vuelve a levantar la voz. Esta vez, lo hace desde un gesto simple y profundamente simbólico: una bienvenida escrita a mano, colgada con broches, cargada de palabras que abrazan, empujan y encienden.

La murga Jocicudas ya tiene local de ensayo, y quien abrió esas puertas fue la murga infantil Frikywiky’s, que no solo cedió el espacio, sino que regaló algo más valioso: confianza, afecto y comunidad. El cartel, construido con frases firmadas una por una, es una declaración de principios. No hay discursos grandilocuentes, hay verdades dichas desde el corazón murguero.

“Confia en el proceso”, “somos fuertes”, “están hechas para brillar”, “no hay error cuando hay corazón”, “nuestra voz es barrio, memoria y futuro”. Cada línea refleja lo que la murga es y lo que el carnaval representa: una construcción colectiva donde nadie canta solo, donde el bombo marca el pulso de lo que creemos y sentimos.

El mensaje final no deja dudas: “Todos somos Jocicudas”. Porque la murga no es solo un grupo que ensaya, es una red que sostiene, una identidad que se construye en conjunto, una trinchera de alegría y lucha. En ese mismo espíritu, Frikywiky’s da la bienvenida y desea feliz carnaval, recordando que el carnaval no empieza en el escenario, sino en el encuentro.

Tener un local de ensayo no es solo contar con un espacio físico. Es tener un lugar donde el miedo queda abajo del escenario, donde la pintura en la cara se vuelve verdad en la voz y donde el canto se transforma en abrazo. Es la confirmación de que el carnaval sigue vivo, creciendo desde el barrio, con memoria y con futuro.

Porque cuando una murga encuentra su casa, el carnaval encuentra su razón de ser.

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