Los Mamelones cierra una etapa significativa con la despedida de Aray Suárez como director, poniendo fin a un ciclo marcado por el compromiso con la cantera carnavalera, la formación de nuevas generaciones de murgueros y el orgullo de haber llevado a la agrupación a alcanzar importantes reconocimientos.

Su marcha llega después de años de dedicación a un proyecto que va mucho más allá de los concursos. Bajo su dirección, la murga infantil Mamelones no solo ha trabajado para obtener resultados sobre el escenario, sino también para transmitir a niños y niñas los valores que han caracterizado históricamente a la familia mamelona: compañerismo, respeto, esfuerzo y amor por el Carnaval.

El broche de oro a esta trayectoria llegó con la consecución del primer premio, un logro especialmente emotivo para quien siempre ha defendido que la murga es, ante todo, una gran familia. “La murga es una familia y cerrar con un primer premio es un sueño”, señalaba recientemente Aray Suárez, reflejando el sentimiento de satisfacción por culminar esta etapa de la mejor manera posible.

Durante su mandato, los Mamelones se consolidó como una de las referencias del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, destacando por la calidad de sus interpretaciones, el trabajo constante de sus componentes y el compromiso de un equipo humano que ha convertido cada ensayo en una escuela de valores y aprendizaje.

Quienes han compartido estos años con Aray destacan su cercanía con los más pequeños, su capacidad para motivar y enseñar, así como su empeño en mantener viva la esencia de la murga infantil. Más allá de los premios y reconocimientos, su principal legado ha sido contribuir al crecimiento personal y carnavalero de decenas de niños y niñas que han encontrado en Mamelones una segunda familia.

La despedida deja inevitablemente sentimientos encontrados. Por un lado, la tristeza de ver partir a una figura fundamental en la historia reciente de la agrupación. Por otro, la satisfacción de contemplar una labor cumplida y una etapa que se cierra con éxito, dejando una sólida base para quienes continúen el camino.

La familia mamelona agradece la dedicación, el esfuerzo y la pasión que Aray Suárez ha demostrado durante todos estos años al frente de la Murga Infantil Mamelones. Su huella permanecerá en cada ensayo, en cada actuación y en cada uno de los jóvenes murgueros que tuvieron la fortuna de aprender bajo su dirección.

Porque aunque los cargos cambian y las etapas concluyen, el sentimiento mamelón permanece para siempre. Y Aray Suárez seguirá formando parte de la historia de una murga que ha contribuido a engrandecer con trabajo, ilusión y mucho corazón.

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