Este año, el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife emprende un viaje simbólico a Roma para celebrar el Imperio del Carnaval, una temática que conecta con la grandeza, la historia y la capacidad de perdurar en el tiempo. Pero, al igual que los majestuosos templos romanos no podrían mantenerse en pie sin sus columnas, nuestra fiesta tampoco habría alcanzado su dimensión actual sin las personas que, durante décadas, han dedicado su vida a construirla.

Muchas de ellas trabajaron lejos de los focos, sin buscar protagonismo, pero dejando una huella imborrable en cada rincón del Carnaval. Gracias a su esfuerzo, creatividad, pasión y compromiso, la fiesta ha crecido generación tras generación hasta convertirse en uno de los acontecimientos culturales y populares más importantes del mundo.

Con este espíritu nace “Las Columnas de Nuestro Carnaval”, una serie de publicaciones que rinde homenaje a hombres y mujeres que han sido fundamentales en la historia de la fiesta.

Entre los primeros nombres reconocidos se encuentran Enrique González, considerado padre fundador de las murgas con su recordada Fufa, cuya visión dejó como legado la fuerza de la palabra, la crítica y la unión popular a través de la música. También Tom Carby, referente indiscutible y alma de Los Diablos Locos, que convirtió la pasión por el Carnaval en una forma de vida y transmitió su amor por la fiesta a generaciones enteras.

La serie recuerda además a Manuel Monzón, impulsor de las comparsas y especialmente de Los Rumberos, que revolucionó el espectáculo carnavalero elevando el ritmo, el baile y la puesta en escena a nuevas dimensiones. Junto a él, Ángeles González Ledesma, fundadora de la murga infantil El Cabito, representa el trabajo silencioso pero esencial de quienes han dedicado su vida a formar a los más jóvenes y garantizar el relevo generacional de la fiesta.

El reconocimiento se extiende también a figuras como Luis Dávila, conocido como el “rey de reinas”, cuya creatividad marcó durante décadas la fantasía y el glamour de las galas, y a Pedro Gómez Cuenca, el inolvidable “Charlot”, uno de los personajes más queridos y auténticos del Carnaval en la calle.

Todos ellos representan distintos ámbitos de la celebración: las murgas, las comparsas, el Carnaval infantil, el diseño, los personajes populares y la participación ciudadana. Sin embargo, comparten un mismo denominador común: haber contribuido a que el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife siga creciendo sin perder su esencia.

Esta iniciativa busca no solo recordar sus nombres, sino también acercar sus historias a las nuevas generaciones, reivindicando el valor de quienes hicieron posible el Carnaval que hoy conocemos.

Porque los imperios se construyen con grandes obras, pero también con personas extraordinarias. Y en Santa Cruz, las auténticas columnas del Imperio del Carnaval tienen nombre, historia y legado.

La pregunta queda abierta para los carnavaleros: ¿quién debería ser la próxima columna de nuestro Carnaval?

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