El reconocido artista, que ha vestido a varias soberanas de la fiesta, dirige la confección del tapiz central de 800 metros cuadrados en la Plaza del Cristo
El mismo pulso que durante años vistió a las reinas del carnaval ahora da forma a la fe. Juan Fajardo, nombre imprescindible en el universo de las fiestas populares canarias, ha puesto en marcha esta semana los trabajos de confección del magno tapiz central del Corpus Christi en el casco histórico de Tacoronte. El artista, cuyo currículum incluye el diseño de vestuario para varias soberanas del carnaval, vuelve a demostrar que su talento trasciende escenarios y disciplinas.
La Plaza del Cristo se ha convertido desde hace días en un gran taller al aire libre. Bajo un techado plástico que protege la obra de las eventuales lluvias —un gesto de precisión casi quirúrgica propio de quien sabe que los plazos no esperan—, Fajardo y su equipo de confianza (media docena de colaboradores) trabajan contrarreloj para que todo esté listo antes del próximo 7 de junio.
Un tapiz con alma canaria y mensaje universal
La alfombra central, que ocupará unos 800 metros cuadrados, no es solo una explosión de color y tradición. Incluye una reflexión del papa León XIV que resuena especialmente en las Islas: “… esos barcos que esperan avistar puerto seguro no pueden encontrar indiferencia ni discriminación”. Un texto que, según ha explicado el Área de Cultura que dirige la alcaldesa Sandra Izquierdo, pretende subrayar la hospitalidad y el carácter solidario del pueblo canario frente al fenómeno migratorio que tantas décadas lleva golpeando sus costas.
Junto a la figura del pontífice, que será la protagonista central de la composición, se alzarán simbólicamente El Teide y el Roque Nublo, como guardianes de piedra del mensaje. Y todo ello rodeado por un marco floral que realzará la vistosidad y la esencia de los trajes tradicionales del Archipiélago.
8.600 kilos de marmolina teñida
Las cifras del proyecto impresionan tanto como su significado. Fajardo manejará cerca de 8.600 kilos de marmolina —ese polvo de mármol que se tiñe y se extiende con mimo sobre el suelo— para dar vida a su diseño. Un material efímero por naturaleza, que solo lucirá en su esplendor durante unas horas, justo las que dure la procesión y la admiración de los vecinos.
Esa fugacidad, paradójicamente, es parte de la grandeza de estas tradiciones. Y Fajardo, que ha visto cómo sus creaciones se desvanecían tras una noche de carnaval o tras una gala, entiende mejor que nadie la belleza de lo que no está hecho para durar.
Del carnaval al Corpus: la versatilidad de un artista completo
Quienes solo conocen a Juan Fajardo por sus diseños para las reinas del carnaval —con varias soberanas en su haber, algunas de ellas memorables— quizá se pregunten qué hace un creador así detrás de un tapiz religioso. La respuesta es sencilla: el mismo amor por el detalle, la misma obsesión por el color y la misma capacidad para emocionar a través de la forma.
Fajardo ha demostrado a lo largo de su carrera que el carnaval y la tradición religiosa no están reñidos. Ambos son fiesta popular, ambos son expresión cultural y ambos requieren de manos expertas que sepan convertir la materia prima en emoción colectiva.
Un cierre perimetral para proteger la obra
La magnitud del trabajo ha obligado al Ayuntamiento de Tacoronte a cerrar el perímetro peatonal del entorno del Santuario del Santísimo Cristo de los Dolores. No es para menos: 800 metros cuadrados de alfombra no se hacen en un día ni con dos personas. Fajardo y sus seis colaboradores trabajan a la vista de todos, pero con la intimidad que da un cordón de seguridad, mientras el plástico superior los resguarda del caprichoso cielo isleño.
Poner en valor el carnaval es también reconocer a sus artífices
A menudo, cuando se habla de carnaval, los focos apuntan a las reinas, a las comparsas o a las murgas. Pero detrás de ese brillo hay profesionales como Juan Fajardo, que han dedicado décadas a perfeccionar un oficio que mezcla diseño, artesanía, historia y emoción. Verle ahora liderar un proyecto de arte efímero en Tacoronte es un recordatorio de que el carnaval no se queda en las fechas de febrero: sus creadores siguen trabajando el resto del año, llevando su saber hacer a otras fiestas y otras tradiciones.
Por eso, cuando el próximo 7 de junio los tacoronteros pisen la Plaza del Cristo y admiren el tapiz, quizá sin saberlo estén también rindiendo homenaje a ese artista que un día vistió a una reina para que brillara sobre una tarima y que hoy extiende 8.600 kilos de marmolina para que la fe y la hospitalidad tengan el mejor de los fondos.
El Corpus que viene
La cita está fijada. La obra, en marcha. Y Juan Fajardo, con la misma paciencia y pulso que le valieron el reconocimiento en el mundo del carnaval, ultima cada detalle. Porque, tanto si se trata de un vestuario de fantasía como de una alfombra de sal y color, lo que importa al final es lo mismo: que el público mire, sienta y recuerde.