La agrupación infantil organiza un mercadillo en su local de Las Retamas para recaudar fondos y seguir llevando ritmo, color y ocurrencias a las tablas
El carnaval no entiende de edades, pero sí de esfuerzo, trabajo en equipo y mucha, mucha imaginación. Y nada de eso falta en la murga infantil Frikywiky’s, una de esas pequeñas grandes familias que mantienen viva la esencia más auténtica de la fiesta. Este domingo, 31 de mayo, la agrupación sale del escenario para montar un rastrillo muy especial en su propio territorio: el local que comparten en la AA.VV. 26 de Mayo, en el barrio capitalino de Las Retamas, dentro del popular distrito de Ofra.
La cita es clara, el objetivo también: recaudar fondos para seguir ensayando, disfrazándose y, sobre todo, haciendo reír. Porque una murga sin recursos es como un tambor sin parche: suena, pero no emociona.
¿Dónde y cuándo?
El rastrillo abrirá sus puertas (metafóricas, porque la emoción se desbordará) en la trasera del CEIP Las Retamas. El horario aún no ha sido confirmado oficialmente por la murga, pero desde la organización animan a vecinos y curiosos a acercarse durante la mañana y primeras horas de la tarde del domingo. Allí, entre objetos de segunda mano, artículos donados y alguna que otra sorpresa carnavalera, los pequeños venderán con la misma gracia con la que entonan sus canciones críticas.
Un rastrillo con ritmo
No será un mercadillo al uso. Quienes conozcan a la Frikywiky’s saben que cualquier evento con ellos se convierte en un pequeño espectáculo. No se descartan actuaciones improvisadas, alguna batucada de bolsillo y, sobre todo, la alegría contagiosa de unos niños y niñas que han hecho del carnaval su segundo hogar.
El local, cedido por la Asociación de Vecinos 26 de Mayo, se convertirá por unas horas en un ir y venir de familias, curiosos y amantes del carnaval más castizo. La ubicación, en la trasera del colegio Las Retamas, es de fácil acceso para los residentes en la zona, y desde la organización animan a participar también a quienes vengan de otros barrios.
¿Por qué es importante este rastrillo?
Las murgas infantiles no reciben grandes subvenciones ni patrocinios millonarios. Viven del empuje de padres y madres, del tiempo regalado por monitores y monitoras, y de actividades como este rastrillo. Cada euro que se recaude el domingo puede traducirse en un trozo de tela para un disfraz, en una partitura nueva o en el alquiler de un local donde ensayar sin molestar a los vecinos.
Por eso, más que un mercadillo, la iniciativa de la Frikywiky’s es un ejercicio de supervivencia cultural. Y también una lección en mayúsculas: la de unos críos que, mientras otros juegan a la consola, dedican sus tardes a aprender letras, afinar voces y construir esa crítica sonriente que caracteriza al carnaval canario.
Poner en valor el carnaval desde la cantera
Hablar de carnaval es hablar de comparsas, disfraces y desfiles. Pero la fiesta no sería nada sin sus semilleros. Las murgas infantiles son la garantía de que la tradición no se perderá. Son el lugar donde un niño descubre que puede subirse a un escenario sin miedo, donde una niña aprende que su voz tiene poder y donde la creatividad no entiende de límites presupuestarios.
La Frikywiky’s, con su nombre juguetón y su espíritu inquieto, representa eso: la gamberrada bien hecha, la ocurrencia que arranca una sonrisa y el compromiso silencioso de seguir adelante aunque los recursos escaseen.
Un domingo para vestirse de solidaridad
El carnaval, dicen, es una fiesta para salir a la calle. Este domingo, la Frikywiky’s propone una variante: salir al rastrillo. Comprar, donar, charlar, reír. Y entender que detrás de cada pequeño objeto que se vende hay un ensayo, una ilusión y una ganas enormes de que el carnaval no pare.
La cita, pues, queda fijada: domingo 31 de mayo, en la AA.VV. 26 de Mayo (Las Retamas), trasera del colegio Las Retamas. Acudan con la cartera dispuesta, con ganas de apoyar y, si se animan, con alguna donación para el rastrillo.
Los Frikywiky’s les esperan. Y como ellos mismos saben cantar: “que no pare el ritmo, que no pare la risa, que esto es carnaval y se acaba la cuesta”.