La alcaldesa de Las Palmas de Gran Canaria desvela su intención de repetir como candidata y pone en valor la fiesta, cuyo impacto económico y mediático justifica una inversión de diez millones

El ambiente político de la capital grancanaria acaba de recibir un fogonazo de certeza en medio de la maraña de especulaciones preelectorales. Carolina Darias, alcaldesa de la ciudad, rompió ayer su silencio estratégico y anunció —por primera vez en público— su firme intención de volver a encabezar la lista del Partido Socialista en las elecciones municipales del próximo año.

Lo hizo sin titubeos, en un foro organizado por el periódico Canarias7, y con una frase medida pero contundente: “Me presentaré, si así lo decide el partido, con humildad y con un bagaje claro de gestión”. Incluso antes de que el periodista Francisco Suárez Álamo terminara de formular la pregunta, la regidora ya había deslizado su propósito, consciente de que cada palabra suya quedaría grabada en el tablero político.

Darias, que gobierna con un pacto de progreso que incluye a Nueva Canarias, Unidas Sí Podemos y el tránsfuga José Eduardo Ramírez, aseguró que su ejecutivo ha cumplido “el 70% de los compromisos del documento fundacional”. Entre ellos, defendió con especial énfasis tres ejes: la política de vivienda, el futuro de la MetroGuagua y, sobre todo, la limpieza viaria —uno de los talones de Aquiles de su mandato— y la gran fiesta de la ciudad.

El carnaval como bandera: diez millones para seguir brillando

Pero si hay un asunto que la alcaldesa blindó con especial pasión fue precisamente el carnaval. Frente a las críticas de la oposición, que cuestionan el coste de la celebración, Darias reveló que la factura final de la edición de este año —la que conmemoraba el medio siglo del retorno de la fiesta a las calles— rondará los diez millones de euros. Y lejos de disculparse, lo reivindicó: “Somos un reclamo. Y eso ha permitido ingresar mucho más por patrocinios, batir récords de audiencia televisiva y generar un impacto brutal para la economía local”.

Para la alcaldesa, el carnaval no es un gasto: es una inversión cultural y turística de primer orden. Por eso, defendió con firmeza que “la casa del carnaval es y debe seguir siendo el parque de Santa Catalina”. Unas declaraciones que llegan después de que un tribunal prohibiera temporalmente celebrar la fiesta en ese emblemático espacio. “Hemos recurrido esa sentencia —explicó Darias— porque no solo pone en jaque el carnaval, sino cualquier actividad lúdica en un punto neurálgico de la ciudad. Máxime cuando existen fallos contradictorios, como el que sí permite la Noche de Reyes”.

La regidora dejó claro que su gobierno no cejará en el empeño de mantener las murgas, comparsas y batucatas donde siempre han debido estar: en el corazón turístico y vecinal de Las Palmas.

Vivienda, MetroGuagua y limpieza: los grandes frentes

Más allá de la fiesta, Darias dedicó buena parte de su intervención a cargar contra el Gobierno de Canarias por dos asuntos capitales. El primero, la vivienda. La alcaldesa acusó al ejecutivo autonómico de negar a la ciudad la declaración de “zona tensionada”, una figura legal que permitiría intervenir en los precios del alquiler. “Hemos hecho los deberes en tres de los cuatro requisitos exigidos —lamentó—, pero el Gobierno no responde. Sin esa declaración, nuestra capacidad para limitar el alquiler vacacional y la especulación es casi nula”.

El segundo frente abierto es la MetroGuagua. Darias señaló directamente a Coalición Canaria: “Anuncian que si ganan el Ayuntamiento paralizarán el proyecto. Pero mientras tanto, el Gobierno regional adeuda una partida de 40 millones de euros para una intervención clave a la salida del túnel de San José. ¿Casualidad o estrategia? No lo sé, pero la inacción es evidente”.

Y en cuanto a la limpieza —eje central de las protestas vecinales—, la alcaldesa defendió que el contrato de emergencia que su equipo ha puesto en marcha ya ha reducido “notablemente” el nivel de quejas. Eso sí, admitió que dos recursos judiciales (uno de una empresa de limpieza de edificios y otro de un sindicato vinculado a FCC) están ralentizando el proceso. “Esperamos que el Tribunal de Contratos nos dé la razón”, se limitó a decir.

Un agasajo histórico al papa y la vista puesta en 2027

Antes de cerrar su intervención, Carolina Darias quiso dejar un anuncio con sabor institucional: la próxima visita del papa León XIV a la isla será aprovechada para conceder al pontífice las Llaves de la Ciudad. Un honor que no se otorga desde 1996, cuando varios premios Nobel y el investigador Santiago Grisolía recibieron la misma distinción.

Pero el mensaje central ya había calado en el salón de actos. La alcaldesa socialista toma la delantera en la carrera electoral, blinda el carnaval como seña de identidad y lanza un órdago a sus adversarios. “Vamos a seguir mejorando la ciudad”, prometió. Y con esa mezcla de gestión y ambición, Darias se juega su futuro político en el mismo escenario donde cada año miles de personas bailan hasta el amanecer: las calles de Las Palmas de Gran Canaria.

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