Tras años de entrega, lucha y amor incondicional, Tito Rosales deja la presidencia de la murga. La familia Los Chancletas le dedica una despedida que más que un adiós, es un “hasta siempre”.

Hay momentos en la vida de una murga que se viven con el corazón en la mano. Y para la Murga Los Chancletas, ese momento llegó. Tito Rosales dejó de ser presidente de la agrupación, y la noticia recorrió cada rincón del local de ensayos con la emoción a flor de piel.

No fue una decisión fácil, pero el cariño y el respeto hacia su figura se impusieron de inmediato. Porque Tito no solo fue un director y un presidente. Fue, ante todo, guía, compañero y parte esencial de una familia que late al ritmo del corcho y la parodia.

Los años a su lado dejaron una huella imborrable: horas de entrega, esfuerzo silencioso, risas compartidas, y un amor incondicional que traspasó los escenarios. Su legado queda en cada ensayo, en cada actuación, en cada rincón de esta murga que él ayudó a construir con pasión.

“Las despedidas nunca son fáciles, pero sabemos que esta no es un adiós, porque esta murga siempre será tu casa”, expresaron desde la comisión directiva en un comunicado emotivo que rápidamente se viralizó entre los seguidores de la agrupación.

La murga, que se prepara para una nueva temporada, siente la partida como un golpe dulce: duele porque se va un líder, pero reconforta saber que Tito Rosales seguirá siendo, para siempre, un chancleta más.

Desde las redes sociales, los integrantes le dedicaron un mensaje que resume lo que muchos sienten: “Con todo nuestro cariño… gracias por tanto, Tito”.

Y mientras la murga sigue su camino, una certeza queda flotando en el aire, entre redoblantes y plumeros: los que dejan huella nunca se van del todo.

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