Desde pequeña, Idaira Afonso ha vivido entre telas, escenarios y tradiciones. Nacida en Santa Cruz de Tenerife y profundamente arraigada a su cultura, su historia está marcada por el carnaval y las Fiestas de Mayo, dos pilares fundamentales de la identidad santacrucera. De Reina Infantil del Carnaval en 2015 a Reina de las Fiestas de Mayo 2025, su trayectoria refleja pasión, compromiso y amor por sus raíces. En esta entrevista, nos abre su corazón para hablar de su camino, aprendizajes y sueños.
¿Para quienes aún no te conocen, quién es Idaira Afonso? Cuéntanos un poco sobre tu biografía.
Soy Idaira Afonso, tengo 20 años y actualmente estoy estudiando el grado de Educación Primaria. Soy de Santa Cruz de Tenerife y desde muy pequeña he estado muy vinculada tanto al Carnaval como a las Fiestas de Mayo de Santa Cruz, también al mundo de la indumentaria tradicional canaria.
Me define mucho ese arraigo a las tradiciones de mi isla, ese sentimiento de identidad y la ilusión con la que vivo cada una de estas fiestas, que para mí son una parte fundamental de mi vida.
Mi vínculo con el Carnaval viene de familia, ya que mi madre, mi abuela y otros familiares han formado parte de la agrupación musical Chaxiraxi, y yo he crecido dentro de ese ambiente.
¿Cómo comenzó tu vínculo con el mundo del carnaval?
Mi vínculo con el carnaval comenzó desde que nací. Mi abuela fue costurera en los inicios de la agrupación musical Chaxiraxi, y varios miembros de mi familia han formado parte de ella.
Lo vivo como un espacio que une a mi familia y, al mismo tiempo, me regala otra: mi familia carnavalera. Para mí, el carnaval no es solo una fiesta, es parte de mi vida.
¿Qué recuerdos guardas de tu infancia relacionados con el escenario o los concursos?
De pequeña lo vivía como espectadora. Recuerdo con mucha ilusión la gala infantil, los concursos de murgas y el de agrupaciones musicales, que siempre me emocionaban especialmente.
Fuiste Reina Infantil del Carnaval en 2015, ¿qué significó para ti ese momento?
Fue un orgullo enorme. Lo viví con inocencia, sin ser consciente de la magnitud del evento.
Lo más importante para mí fue disfrutar, convivir con mis compañeras y crear amistades. Hoy lo recuerdo como uno de los momentos más importantes de mi infancia.
¿Cómo recuerdas aquella gala y todo el proceso previo?
Recuerdo sobre todo las sensaciones: los nervios antes de salir, la curiosidad por los trajes y los ensayos. Fue una experiencia muy bonita en la que disfruté muchísimo.
¿Qué aprendiste siendo tan joven en un evento de tanta magnitud?
Aprendí sobre la responsabilidad y la importancia de representar algo grande. También me hizo crecer como persona desde muy pequeña.
¿Crees que esa experiencia marcó el rumbo de tu vida o de tus aspiraciones?
Sí, marcó mi vida. Me hizo sentir aún más parte del carnaval y vivirlo con más intensidad.
Hasta hoy sigo muy vinculada, asistiendo a concursos y viviendo cada edición con emoción.
Este 2025 te coronaste como Reina de las Fiestas de Mayo, ¿cómo viviste esta experiencia?
Fue muy diferente al carnaval infantil porque ya era consciente de todo.
Siempre fue un sueño para mí, porque representa la cultura, la tradición y la identidad de Santa Cruz. Ganar fue algo muy especial.
A diferencia del carnaval, este certamen tiene un enfoque distinto. ¿Cómo te preparaste?
La preparación fue tanto física como mental. Ensayamos durante semanas y trabajé mucho en controlar los nervios y dar lo mejor de mí.
¿Qué sentiste al representar la tradición y cultura canaria sobre el escenario?
Un orgullo enorme. Siento una conexión muy profunda con la cultura canaria y creo que debemos defenderla y valorarla siempre.
¿Qué momento de la gala recuerdas con más emoción?
Cuando me nombraron Reina. Fue un momento increíble, un sueño hecho realidad que había imaginado muchas veces.
Has vivido carnaval y Fiestas de Mayo, ¿cuál es la principal diferencia?
El carnaval es fantasía y libertad; las Fiestas de Mayo son tradición, elegancia y cultura. Son diferentes pero complementarios.
¿En cuál te sentiste más identificada?
No podría elegir. Me identifico con ambos: el carnaval por su diversión y la tradición por su valor cultural.
¿Cuál de los dos retos te exigió más a nivel personal?
Ambos los viví desde la ilusión más que desde la presión, lo que hizo que fueran experiencias muy bonitas.
¿Cómo cambia la preparación entre un certamen y otro?
En ambos casos, la clave fue la preparación mental: ganar seguridad, confianza y aprender a disfrutar del escenario.
Mirando atrás, ¿qué evolución ves en ti?
He madurado, pero mantengo la misma ilusión que tenía de pequeña, solo que ahora con más conciencia y experiencia.
¿Qué valores has adquirido gracias a estas experiencias?
Responsabilidad, compromiso, constancia y respeto por la cultura y las tradiciones. También más seguridad en mí misma.
¿Te gustaría seguir vinculada al mundo de las fiestas y el carnaval?
Sí, totalmente. Es parte de mi vida y quiero seguir formando parte de ello siempre.
¿Qué consejo le darías a niñas y jóvenes que sueñan con subir a un escenario?
Que disfruten el proceso, que no se centren solo en ganar y que nunca pierdan la ilusión. Ese es el verdadero valor de la experiencia.