La borrasca Therese ha obligado a reajustar el calendario festivo en Maspalomas, Mogán y Carrizal, generando incertidumbre entre carroceros, participantes y organizadores. La disponibilidad de conductores y las cancelaciones de grupos llegados desde la Península marcan un panorama complejo a solo días de los desfiles.

Lo que debía ser un fin de semana de desborde festivo en el sur de Gran Canaria se ha convertido en un rompecabezas logístico. La decisión de aplazar la Gran Cabalgata del Carnaval Internacional de Maspalomas debido al paso de la borrasca Therese ha arrastrado consigo un efecto dominó que ha alterado por completo las fechas de otras localidades y ha puesto contra las cuerdas a un sector que ahora trabaja a contrarreloj para salvar los dos grandes desfiles.

El cambio de fechas ha sido el siguiente: Maspalomas trasladó su cabalgata del 21 al 28 de marzo. Para evitar coincidencias, Mogán movió la suya del 28 al 29. Carrizal, por su parte, ha optado por aplazar gran parte de sus actos hasta después de Semana Santa, dejando su cabalgata para el 11 de abril. El resultado es un escenario de incertidumbre en el que las carrozas, los grupos y los organizadores lidian con un margen de maniobra muy ajustado.

Un sector pendiente de la logística y los conductores

En Maspalomas están convocadas 115 carrozas. Según los datos disponibles, el 80% ha confirmado su presencia, aunque el plazo sigue abierto. En Mogán, la previsión inicial era de siete carrozas, dos de las cuales ya han causado baja. La fotografía definitiva aún no está cerrada, y uno de los principales escollos es la disponibilidad de conductores.

Julián Ferrero, representante de la asociación de carroceros Telcarrozas, señala que el sector maneja un sistema digital de control horario que establece un límite semanal de horas al volante. “Hay que reorganizarlo todo para poder llegar tanto a Mogán como a Maspalomas”, explica. La intención, afirma, es acudir a ambas citas con las carrozas que ya estaban previstas, siempre que los tiempos lo permitan.

El drama de los grupos llegados desde la Península

Uno de los coletazos más duros del reajuste lo están sufriendo quienes habían organizado su viaje con meses de antelación. Según Ferrero, los grandes perjudicados son los participantes que viajaban expresamente desde la Península para la cabalgata. “Llevan un año esperando para venir”, lamenta. La modificación de las fechas ha dejado fuera de juego a muchos de ellos.

Desde Carrozas José Halcón, una empresa que trabaja habitualmente con seis vehículos, el diagnóstico es aún más contundente: se ha cancelado la asistencia del 100% de las 70 personas que venían de la Península, concentradas habitualmente en una misma carroza. Ante esa baja, la empresa ha optado por ceder ese vehículo al Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana sin coste alguno, con el objetivo de que sea utilizado por un centro de mayores. Su responsable, José, reconoce que el cambio sorprendió a todos, aunque defiende que la seguridad debe primar sobre cualquier otra consideración.

Más que carrozas: un punto de encuentro familiar

No todos los grupos que participan en el Carnaval responden a una lógica empresarial. Es el caso de la Asociación Cultural Macanavos, integrada por 45 amigos que llevan una década convirtiendo la cita de Maspalomas en su tradición anual. Para ellos, el Carnaval no es un negocio, sino un pretexto para reencontrarse.

Debido a los cambios de última hora, su carroza número tres no lucirá este año el mismo número de integrantes de ediciones anteriores. Varios miembros no han podido reorganizar sus planes para estar presentes. Aun así, el colectivo mantiene su intención de salir, porque entienden que lo que está en juego va más allá del desfile: es una forma de compartir tiempo juntos.

Julián Ferrero, también miembro de este colectivo, aprovecha para reivindicar otra mirada sobre el mundo de las carrozas. “No todas funcionan con lógica empresarial ni persiguen un beneficio económico”, defiende. Para muchos grupos, insiste, el carnaval es sencillamente una excusa para reunirse y mantener viva una tradición.

Ausencias y una semana de adaptación contrarreloj

La reordenación del calendario también ha dejado otras bajas significativas. Travelsol, agencia de viajes, ha confirmado que no participará en la cabalgata de Mogán. Carrozas José Halcón, por su parte, adelanta que tampoco estará en Carrizal el 11 de abril, al tener compromisos profesionales cerrados con anterioridad.

La magnitud del evento en Maspalomas —con una previsión inicial de medio millón de asistentes— evidencia la complejidad de cualquier modificación sobre la marcha. Pese a los contratiempos, el sector afronta los próximos días con la voluntad de adaptarse y de que las dos cabalgatas mantengan su brillo.

El último fin de semana de marzo se presenta así como una prueba de resistencia para el Carnaval del Sur, con el añadido de la cercanía de la Semana Santa. Mientras las administraciones reordenan el calendario para salvar los desfiles, carroceros y participantes trabajan contrarreloj para que las carrozas —la estampa más reconocible de estas fiestas— puedan finalmente recorrer las calles.

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