El escenario del Parque Santa Catalina volvió a vibrar este martes con la segunda noche de las fases previas del Concurso de Murgas Adultas del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria. Cinco agrupaciones –Los Majaderos, Las Quisquillosas, Los Twitty’s, Las Despistadas y Los Chancletas– desplegaron todo su ingenio, crítica y espectáculo en una velada decisiva para conquistar un billete a la gran final.

La noche comenzó con la promesa del futuro. La murga infantil Los Chachitos, aún fuera de concurso, tomó el escenario para una exhibición que dejó claro que la tradición tiene herederos. Sus 38 componentes, dirigidos por Evelyn León y ataviados como hechiceros, demostraron una energía contagiosa con su tema «la vida es una competencia», dejando el listón muy alto.

La competición oficial se abrió con la fuerza de una formación joven. Los Majaderos, nacidos en 2023 en Escaleritas, llenaron el escenario con 83 voces. Bajo la batuta de Nathanael Díaz, su fantasía navegó con ironía por el complejo «mar» burocrático que debe surcar una murga antes de llegar a las tablas, centrando su sátira en Cristóbal Colón y en esos imanes que pueblan las neveras.

La magia llegó desde el norte de la isla con Las Quisquillosas. Esta murga íntegramente femenina, con apenas un año de vida y procedente de La Atalaya (Santa María de Guía), presentó un cuidado espectáculo visual inspirado en las cartas del tarot. Sus 59 componentes, dirigidas por Ariadna Martín, sorprendieron al público con temas como ‘Casino Carnavalé’, mostrando una madurez artística que promete.

El veterano Los Twitty’s, con sus 80 miembros y la dirección de José Armando Talavera, bajó la temperatura del escenario para luego caldearla. Con una fantasía dedicada a los rincones emblemáticos de la ciudad, este grupo fundado en 1998 apostó por un repertorio de éxitos musicales para asegurar la complicidad del público, demostrando la experiencia que dan décadas de carnaval.

Desde La Isleta, Las Despistadas irrumpieron con un potente mensaje social envuelto en estética de casino. Sus 70 componentes, dirigidas por Fefi Betancor, cargaron primero contra las inspecciones de trabajo y las trabas administrativas, para luego dar un giro total y transformar el escenario en una pista de baile junto a las ‘DJ Guanches’, defendiendo el derecho a la fiesta sin cortapisas.

El broche final lo puso la murga más numerosa de la noche y una de las más históricas: Los Chancletas. Con 97 voces y el peso de una trayectoria que comenzó en 1980, los veteranos de La Isleta hicieron gala de su oficio con la fantasía «Somos murgueros con el alma de cantantes callejeros». Dirigidos por Antonio Brito, desplegaron una potencia vocal que resonó como un recordatorio de su condición de leyenda viva del Carnaval capitalino.

El concurso, uno de los pilares históricos de la fiesta desde su primera edición en 1977, continúa su camino. Tras esta segunda fase, las eliminatorias proseguirán este miércoles y jueves en el escenario de ‘Las Vegas’ de Santa Catalina, culminando en la esperada gran final del próximo sábado 7 de febrero, donde solo las mejores lograrán la gloria.

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