La celebración, que atrae a más de un millón de personas, genera una tensión en el mercado hotelero, con tarifas que pueden triplicar las habituales y obligan a muchos visitantes a buscar alternativas en municipios vecinos.

El Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, reconocido como uno de los principales atractivos turísticos y festivos de Canarias, trae consigo una consecuencia previsible: una enorme presión sobre el sector del alojamiento en la capital. La llegada de más de un millón de visitantes convierte la búsqueda de hospedaje en un reto logístico y económico para quienes no han planificado con antelación.

Durante los fines de semana clave de la fiesta, las tarifas hoteleras en el centro de la ciudad experimentan un incremento notable. Según consultas realizadas en diferentes portales de reserva, es posible encontrar precios que oscilan entre los 450 y más de 500 euros por noche en establecimientos céntricos, una cifra que contrasta fuertemente con los valores habituales fuera del periodo festivo.

Un mercado sometido a una demanda excepcional

Tanto residentes como turistas confirman esta tendencia, señalando que los precios pueden llegar a triplicarse respecto a otras épocas del año. Los mismos alojamientos que durante el Carnaval alcanzan esas cifras, un mes después pueden ofertarse por alrededor de 200 euros la noche.

“Es una dinámica de mercado que se repite cada año. La ley de la oferta y la demanda es implacable durante estas fechas”, comentan algunos viajeros, quienes, pese a considerar las tarifas “muy elevadas”, reconocen que es una situación esperable dado el carácter masivo del evento.

Estrategias para disfrutar del Carnaval

Ante este escenario, muchos asistentes optan por soluciones alternativas para poder disfrutar de la fiesta sin asumir un coste excesivo. Una opción muy extendida es alojarse en casas de amigos o familiares residentes en la isla.

Otra estrategia frecuente es buscar hospedaje en municipios cercanos bien comunicados, como San Cristóbal de La Laguna. La eficiente conexión mediante tranvía entre La Laguna y el centro de Santa Cruz de Tenerife convierte a esta ciudad patrimonio de la humanidad en una base logística popular y más asequible para los carnavaleros.

Pese a todo, para quienes desean vivir la experiencia desde el corazón de la fiesta y cuentan con el presupuesto necesario, aún existen habitaciones disponibles en el centro a través de diversas plataformas digitales. La elección, en definitiva, supone un balance entre la comodidad, la inmersión en el ambiente carnavalero y la capacidad económica de cada visitante, en un momento donde vivir el Carnaval “desde dentro” tiene un precio acorde a su masiva popularidad.

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