El Ayuntamiento de Los Llanos de Aridane celebrará este viernes, 23 de enero, un acto de reconocimiento y reparación histórica centrado en el episodio conocido como ‘El Galvao’, un hecho de represión ocurrido durante el Entierro de la Sardina del Carnaval de 1961 que marcó a toda una generación del barrio de Retamar.
El evento, que tendrá lugar a las 19:30 horas en la Plaza de El Retamar, contará con la colaboración de la Asociación de Vecinos El Retamar y la participación de familiares de las personas que fueron represaliadas. El alcalde, Javier Llamas, ha subrayado que este acto “no es solo un reconocimiento institucional, sino un gesto de reparación hacia un barrio y hacia personas que fueron castigadas por hacer lo que siempre habían hecho: celebrar, reír y mantener viva una tradición”.
Una historia de tradición, sátira y represión
El origen del episodio se remonta a una tradición secular: la representación del cortejo medieval del Entierro de la Sardina, una mascarada popular profundamente arraigada en el barrio. Esta manifestación, sin embargo, fue sistemáticamente perseguida por las autoridades civiles y eclesiásticas, especialmente durante la dictadura franquista.
En 1961, la inventiva popular incorporó a su sátira un suceso de repercusión internacional: el secuestro del buque portugués Santa María por el militar opositor Henrique Carlos da Malta Galvão. Al grotesco pelele de la sardina, símbolo del mal que debía morir en la hoguera, se le bautizó con ese nombre, “Galvao”, en un ejercicio de humor carnavalesco.
Sin embargo, la tarde-noche del 15 de febrero de 1961, la celebración fue truncada por la intervención de las fuerzas del orden, acompañadas del alcalde y el párroco de la época. El cortejo fue disuelto, hubo detenciones y se impusieron multas que quedaron grabadas en la memoria colectiva con amargura.
Un archivo que testifica la injusticia
La represión queda documentada en el propio Archivo Municipal. Según el libro de multas, el 16 de febrero de 1961 diez vecinos de Retamar fueron sancionados con 50 pesetas cada uno por “actos de mal gusto”, tras una denuncia del guardia municipal Jesús Francisco Ríos. Dos de ellos recibieron una multa adicional de otras 50 pesetas por “excitación a las órdenes”, sumando 100 pesetas. Es significativo que las mujeres que participaron en el acto no fueran objeto de sanción.
Un acto para la memoria y el aprendizaje colectivo
El concejal de Participación Ciudadana, Arón León, ha destacado la importancia de recuperar esta historia: “Recuperar y contar bien esta historia es fundamental para entender lo que vivió el barrio de Retamar y, por extensión, el municipio”. Para León, “la memoria no es solo recuerdo, es aprendizaje colectivo, y actos como este permiten que las nuevas generaciones conozcan episodios que durante años se silenciaron”.
El Ayuntamiento ha expresado su agradecimiento a la Asociación de Vecinos, a la cronista oficial del municipio, María Victoria Hernández, y a los familiares de los represaliados, convirtiendo este acto en un paso simbólico para cerrar heridas y reivindicar que, como señala el alcalde, “celebrar el carnaval no es ningún delito”.